sábado, 1 de enero de 2011

¡Feliz 2011! Y balance 2010

En primer lugar desearos a todos lo mejor para este año recién estrenado, lleno de kilómetros, satisfacciones y objetivos cumplidos.

Me tomo estas líneas, también, para hacer un breve balance del ejercicio que acaba de cerrarse. En la primera parte del año la clave de los entrenamientos era disfrutar, ponerme en forma y perder peso. Pero esto del deporte tiene algo que engancha y te hace superarte, y sin darte cuenta te autoexiges, te pones retos y vas a más.

Ese primer paso fue volver a competir, sin presión, disfrutando y sin sufrir. Algo que también propició esta acción fue el hecho de que 1 o 2 veces a la semana buscaba entrenar con mi hermano y un amigo común (todos exatletas y excompañeros del mismo club), y ya se sabe, al ir con compañía se mejora. Con ellos me animé a participar en cuatro pruebas del circuito de Carreras Populares del Instituto Municipal de Deportes de Sevilla. Entrenando 3 o 4 días por semana, y básicamente rodando entre 8 y 12 kilómetros, siempre iba rascando segundos en dichas pruebas.

Antes del parón del verano se produjo un punto de inflexión importante. Las carreras de Carmona y sobretodo la del Polígono PISA (Mairena del Aljarafe). Estas pruebas cortas, de entre 7,5 y 6 kilómetros me dieron alas. Los ritmos medios fueron de 4'05” y 4'04” respectivamente, rápidos, muy rápidos. Aunque aún lejos de mi nivel de antaño, me sorprendió notablemente mi mejora en pocos meses, y sin quererlo la mente ya comenzaba a elucubrar. De hecho en el PISA ya salí con la intención de ir a por marca y dispuesto a asumir el sufrimiento.

Me paso el verano, tras un par de semanas de parón total, rodando muy tranquilo, 3 días por semana, 12 kilómetros a 5'00 o más. Esto me ayudó a perder algo más de peso. La vuelta de las vacaciones me sorprende en lo laboral con un despido inesperado y que te deja bloqueado moralmente un tiempo. Afortunadamente no paré de correr y correr, era y es mi vía de escape, de abstracción y evasión.

Con un panorama con tiempo libre por todas partes comienzo a entrenar 5 días por semana y pronto empiezo a pensar en objetivos. Miré el calendario y vi en noviembre la Media Maratón de Córdoba. Decido participar en ella, con el trasfondo de la vez anterior que la competí, en 2002, que fue mi debut en la distancia y obtuve mi mejor marca, irrepetible.

Me marco como objetivos de la temporada bajar de 1h30m en la media maratón, y bajar de 40m en los 10.000m. En Córdoba voy con mucha cautela, con la intención de hacerla a 4'30”, me sorprendo a mi mismo y finalizo con 1h31m, cerca del objetivo. Gano motivación e intensifico los entrenos, afinando con series y miro hacia la Media Maratón de Ayamonte, ya en 2011.

Ahora me encuentro más comprometido de lo que esperaba hará cosa de un año. Los resultados y las ilusiones me avalan. Sé que llegar a mi nivel de 2003, 2004 o 2005 es extraordinariamente complicado, ni me lo planteo. Pero por ahora fijarme estas metas “accesibles” por temporadas están funcionando para mantener la chispa por correr bien encendida.



jueves, 30 de diciembre de 2010

...y bajando

No soy un obseso del peso pero sí soy minucioso a la hora de pasar por la báscula. Quiero decir, no me peso un día por la mañana antes de desayunar y la próxima vez un día por la noche después de cenar y sin entrenar.

Es cierto que para que el hecho de pesarse te sirva para comparar debe ser en momentos similares y además en la misma báscula.

Como ya decía no soy un gran controlador del peso y esa circunstancia de homogeneidad de variables se dio antes de ayer y mi sorpresa es que en plenas navidades peso 74 Kg, 3 Kg menos que hace un mes.

Sin duda la subida en la exigencia de los entrenos se ha hecho notar, pero esta cifra gana aún más importancia dada las fechas navideñas en la que nos encontramos, en la que caer en excesos gastronómicos es sumamente sencillo...Voy a por una bolita de coco.

domingo, 26 de diciembre de 2010

IV Clásica de Castilblanco de los Arroyos



Hoy he tenido el placer de disfrutar una carrera muy “guapa” en Castilblanco de los Arroyos. Digo disfrutar porque no la he disputado al 100%, afortunadamente, porque la prueba tiene mandanga. Unas cuestas de impresión unido a unos descensos vertiginosos con un firme irregular, que hacía que tuvieses que estar concentrado siempre, vamos que no había ni un metro sin desnivel.

Me sorprendió bastante el nutrido número de atletas que allí había, algo más de 400 según la clasificación. Dadas las fechas y la fama de dura de la prueba esperaba algo menos de participación en estos 8.500 metros de desniveles. Otras justificación del buen número de atletas era el hecho de que existían premios económicos y por allí se veían buenos galgos, yo dejé el mío en casa.


Como ya he comentado mi intención al asistir a Castilblanco era de entrenar en cuestas, cosa que llevo semanas sin hacer, disfrutar del ambientillo de las carreras y conocer una nueva prueba. Con esa intención me situé en la zona media del pelotón, para no fliparme en la salida y no salir demasiado rápido. Pese a todo en menos de 100 m ya se podía correr con fluidez.


Me tomé la primera de las tres vueltas en plan de reconocimiento, para ver como de duro era aquello. Y sí, sí que lo era. Había una par de cuestas con mayúsculas, siendo la primera notablemente más dura. Ésta estaba dividida, por así decirlo, en tres repechos, y el intermedio era el más duro con muchísima diferencia. En la primera vuelta ya se veía gente bufando, y eso que estábamos en el primer kilómetro.


Opté por ir arropado en las cuestas, al ritmo que me marcaran, y en los trepidantes descensos recuperar. Pero la cosa no fue así. En muchos repechos la gente se desfondaba a media cuesta por lo que pasabas a bastantes ahí, y luego al llegar arriba algunos llegaban tan tocados que en el descenso iban poco más rápido que subiendo.


La segunda cuesta, menos exigente, llegaba tras un buen descenso, y una curva muy cerrada en la oficina de Correos, que te llevaba a la Iglesia y un poco más arriba si cabe. Desde este punto se comenzaba a bajar otra vez, pero con unos desniveles más endiablados. Tras ellos llegaba la zona más cómoda, aunque constantemente estaba subiendo o bajando, aunque con menos exigencias. Con estas se llega al final de la vuelta, pero aún quedaban dos.




Mis sensaciones siempre fueron buenas, obviamente en las cuestas, en la primera sobretodo, llegabas tocado a lo más alto, pero con suficiente energía como para comenzar con amplia zancada los descensos, donde solía avanzar más posiciones.


Traté de mantener un ritmo constante, algo complicado con el perfil de la prueba. La primera y la segunda vuelta fueron casi idénticas 11'55” y 11'56” respectivamente, y la última algo más rápido pero sin pretenderlo 11'42”. Total 35'35” para 8.500 metros, lo que da una media de 4'11”. Bastante satisfecho dado que no iba al 100% y que la prueba era un tremendo tobogán.


Como es la primera vez que disputaba esta prueba no puedo comparar con ediciones anteriores. Digo esto porque escuché a gente quejándose de que este año se cobraba, 2€, y la cosa no era mejor, exactamente no sé a qué se referían. Aunque ahora que recuerdo hubo avituallamiento al finalizar la 1ª vuelta, pero no en la 2ª, ¿se quedaron sin agua?


Lo que sí creo que deberían mejorar es la ubicación y la gestión de la entrega de las bolsas del corredor (incluía agua, Acuarius, fruta, chocolatina, tarrito de miel del municipio y camiseta de algodón conmemorativa). Cuando crucé la meta me dieron el ticket de Ideain, me puse a leerlo mientras avanzaba y cuando levanté la vista me encontré en medio de la calle y no había rastro del lugar para recoger las bolsas. Me di la vuelta y vi como los corredores giraban por una calle cuesta arriba (como no) Dicha calle llevaba a la antes mencionada oficina de Correos, y por tanto aún pasaban corredores por allí. En la oficina se había formado una cola donde sólo había una mesa para repartir las bolsas a todos los corredores. Tras dicha mesa había 4 o 5 voluntarios, pero dado lo reducido del espacio, sólo se podía atender a los atletas uno a uno, que además debían entregar el dorsal, lo que provocaba mayor retraso. Yo estuve como 3 minutos para recoger la bolsa, con el fresquete que hacía. Al salir, como era lógico, la cola ya era tremenda, cruzaba la calle, por la que seguían compitiendo atletas, con los consiguientes gritos, “bocinazos” y algún que otro improperio. Sinceramente, creo que era mucho más sencillo y simple poner la zona de entrega de camisetas en la misma calle de la salida, que es ancha, a continuación de la meta. A esas alturas la carrera está estirada los atletas llegan poco a poco y se pueden disponer varias mesas para distribuir las bolsas. Se marca con un rotulador el dorsal y listo, no hacerle al atleta quitarse los imperdibles para entregar el dorsal, que sé que hay algunos a los que les gusta guardarlo (no es mi caso).


Pero vamos, que son simples pormenores. La verdad es que la prueba es bonita, dura y con su ambientillo. Aunque creo que nunca iré a competirla al 100%, se debe pasar tela de mal, se me da mejor llanear.

ACTUALIZO: Con la foto, cortesía de Sandra de Podosevilla, del superatleta número 661, es decir el menda, culminando el tramo más duro de la prueba.

domingo, 12 de diciembre de 2010

V Carrera de Navidad. "Operación Galgo"

Hoy nos hemos presentado en este evento no competitivo que no conocía. La verdad es que ha sido muy agradable ver niños por todos lados y familias completas echando el rato en esta prueba que no llega a los 3 kilómetros.

Comenzamos en el Parque de Los Príncipes, para dar una breve vuelta por Los Remedios y volver al parque junto al Real de la Feria. No hubo cronómetro, yo ni puse el mío, ni podium, ni categorías, ni trofeos, pero sí un gran ambiente.

Por mi lado compareció mi novia, Greta (nuestra galga), Tula (la galga de mi suegra), Lucas (un perrillo moruno) y un servidor. En principio íbamos a correr Greta y yo, pero al final nos animamos todos. Así que el ritmo fue tranquilillo.

Eso sí, aprovechamos la oportunidad para una humilde acción reivindicativa, y es que Greta llevaba a los laterales unos carteles que rezaban: "No compre mascotas, adóptalas". Que ahora en navidades se compran muchos animales para reyes y luego en verano estorban y se abandonan. Además en vez de gastarse una pasta en un perro, que probablemente venga de una fábrica de cachorros, hay cientos esperando en los refugios que hay por toda la geografía nacional, incluso de raza. Además pensad que al sacar a un perro de un refugio no le estáis brindando una nueva oportunidad a él, sino que también hay otro animal que puede ocupar su lugar en el refugio.

PD: En la foto, un pseudo Papa Noel, un pseudo reno y un auténtico elfo juguetero.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Correr me da vida. Ahora Ayamonte


Sí, es una frase muy manida, pero es mi realidad actual. Cuando en septiembre me quedé en el paro decidí darle más caña a los entrenos y pensé en ponerme retos, como lo de correr la media maratón en 1h30m. Sin duda correr es un vía de escape, y te mantiene alejado de los problemas, al menos por un rato, mientras vas dando zancadas.

Con la participación en la Media de Córdoba se cumplía el primer ciclo, y tras ella quería pasar una semana entrenando poco o nada. Pero me ha sido imposible. Me he agobiado mucho en casa, demasiado tiempo libre, con lo que lo deseaba cuando estaba currando. Pero todo en demasía es nocivo.

Así que lo que iba a ser una semana de relax se convirtió casi en una semana normal, atléticamente hablando. Cuatro sesiones de entrenamiento, tranquilas, y pensando en la próxima meta, aunque ya le tenía medio elegida. Ayamonte.

Le tengo mucho aprecio a esta localidad onubense, que conozco bien. Llevo veraneando en sus playas de Isla Canela más de 10 años, y uno de sus alicientes, para mí, es lo cerquita que tiene Portugal, país con el que también tengo un idilio especial.

Así que no ha sido nada difícil poner el punto de mira la XVI Media Maratón de Ayamonte, que en principio será el 16 de Enero. Allí el objetivo será acercarme a la 1h30'm o incluso bajar el tiempo, pero sin grandes presiones. Sé que para obtenerlo tocará sufrir en los entrenamientos, pero sin obsesiones, que es la base de mi vuelta a los ruedos, que el disfrute prevalezca.

Os iré contando.



viernes, 3 de diciembre de 2010

Análisis: Diadora Mythos 280GB


Bueno, inicio con mucho cuidadín y con pretensiones muy modestas mis comentarios y valoraciones de zapatillas. Quiero aclarar que simplemente será la expresión de mis sensaciones y que mis conocimientos técnicos son escasos, así que trataré de explicarlo con mis palabras lo mejor posible.


Comienzo con unas zapatillas que no son muy conocidas, ya que la marca no tiene una gran repercusión en España, estoy hablando de las Diadora Mythos 280 GB (siglas de Gelindo Bordin campeón olímpico de maratón en Seul'88). Son unas zapatillas neutras, de la gama alta de la marca italiana, y son unas auténticas trotonas para hacer kilómetros y kilómetros a ritmos medios y tranquilos.

El tacto de su amortiguación me recuerda a las NB o las Mizuno, es decir, más bien duro, pero a todos ojos suficiente, de hecho lleva un sistema de amortiguación similar visualmente al Wave de Mizuno. Yo comencé usándolas con 81kg y ahora estoy en 76. En ningún momento he notado que la amortiguación se quedase corta.

Esta zapatilla no está concebida para ir rápido, ya que no son especialmente ágiles y no destacan por su ligereza, quizás su punto débil. Compré las zapatillas por Internet, junto con unas Saucony Progrid Guide, y simplemente teniéndolas en las mano ya se notaba la diferencia de peso entre los dos modelos, pese a ser ambas zapas de entreno. He realizado rodajes desde 8 a 18 kilómetros a ritmos de 4'30” a 5', y la zapatilla se siente cómoda a esos ritmos. En algún entreno de fartlek noté sus carencias para ir rápido. Si bien es cierto que en las primeras zancadas de aceleración sientes que la zapatilla responde, una vez estabilizas el ritmo notas que no está concebida para eso. Así que nos encontramos con una rodadora pura, ideal para tiradas a ritmos no exigentes.

También a destacar que no es aconsejable sacar a las 280GB de un buen firme, nada de caminos rurales o con ciertas irregularidades, ya que la zapatilla no se adapta para nada. Las usé una vez por una pista forestal y en los baches parecía que la zapatilla salía escupida. Así que asfalto o caminos “lisitos”, donde no encontraréis problemas de estabilidad con las Diadora.

Actualmente las mías tienen unos 600 Kms y parece que aún les queda vida por delante. Además cuando llegué, aproximadamente, a los 400 Kms es cuando más cómodo me empecé a sentir con ellas. Tengo que confesar que al inicio tuve muy serias dudas con ellas, acostumbrado a ir “agustico” con mis Sauconys, pero preparando la media de Córdoba ha sido la zapatilla que más kilómetros ha acumulado, siendo su tope un rodaje de 18kms a un ritmo de 4'30” de media, además no mostraban síntomas de agotamiento, había para seguir.

Así que nos encontramos con una zapatilla cumplidora, si lo que buscamos es rodar y rodar. Creo que puede ser una zapatilla ideal para los que preparan medias y maratones. Quizás los corredores de menos de 70Kg las noten excesivamente pesadas. Por otro lado soy leve pronador, pero el chasis no se ha deformado como sí han hecho otras con “mejor reputación”.

En el mercado existen zapatillas en el mismo segmento menos pesadas y con un mayor confort, pero si os la encontráis a un precio bueno no dudéis en que os responderán muy correctamente. Por último destacar algo que es, obviamente, muy subjetivo, y es que el nivel estético de la zapatilla es genial, recordemos que son italianas.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Córdoba de lujo

Satisfacción plena, total, es lo que sentí al cruzar la meta de la XXVI Media Maratón de Córdoba. El fin de semana pintaba mal, con un viernes gris, un sábado bastante lluvioso, pero afortunadamente con un domingo frío, aunque soleado.

El sábado ya estaba yo en la ciudad de los califas con mi novia, hospedados en el Hotel Serrano. Gran ubicación y con buena calidad pese a ser de 2 estrellas. Aunque la jornada esta lluviosa, parece que menos que en Sevilla, nos dimos dos sendos paseos, uno por la mañana y otro a la tarde, para estirar las patas y conocer el casco histórico de la ciudad.

Pese a la lluvia Córdoba estaba preciosa, además la climatología había dejado las calles desiertas, lo que daba más encanto, si cabe, a las callejuelas del Barrio de la Judería y a la propia Mezquita. En cada esquina había un pedacito de historia, romana o musulmana. Espero volver a visitar la ciudad acompañado de “El Lorenzo”.

Con éstas llegamos al domingo, con un cielo despejado que invitaba al optimismo, pero con un frío helador que no dan el bofetón al abandonar el hotel tras el desayuno. Llegamos a los aledaños de la salida, no sin varios problemas debido a los cortes y a las obras y aparcamos junto a un hospital.

Tras pasar por el baño en dos ocasiones me voy a la línea de salida con el tiempo justo. Ya había muchísima gente allí, intento hacerme hueco e ir avanzando. Sigo culebreando entre el personal mientras escucho el tiro. Aquello más que una competición de atletismo parecía una procesión de semana santa. Atendiendo a la diferencia entre el tiempo real y el oficial, tardé más 50 segundos en cruzar la línea de salida, y ahí no quedó la cosa. El primer kilómetro fue un caos, atletas por todos lados, tropiezos, empujones, gente por las aceras, incluso mi novia me dijo que vio a un corredor tener una caída seria al pisar un adoquín que hacía de separador entre la carretera y el carril bici, según parece se hizo buenos raspones en cara, hombro y brazo, aún así se levantó y siguió.

Al poco llegamos a una avenida algo más ancha y ésto facilita la cosa. Pese a todo no consigo ver los puntos kilométricos 1 y 2, debido a la cantidad de atletas que había, sería bueno poner unos globos o algo así que sirvean de distintivo al menos en los primeros kilómetros donde se va tan agrupado. Llego al kilómetro 3 y pico 13'29”, calculo, media 4'30”. Me sorprende, dado que el primer kilómetro debió ser bastante lento, probablemente a 5' o más, así que ahora debía ir rápido, demasiado. Mi plan era hacer esta prueba a 4'30”, e ir de menos a más, sin embargo ya estaba en el ritmo e iba con esas sensaciones extrañas que tenemos en esos primeros kilómetros de ir fresco y rápido y no saber si aguantarás hasta final. Dado que era una media maratón decido bajar algo el pistón, aunque seguía sin saber cuál era mi ritmo real.

Llego al kilómetro 4 y pico 4'22” sigo dudando si seguir por este camino o bajar un poco. Continuó igual pero voy muy pendiente de mis sensaciones, que son buenas. Kilómetro 5, 4'22” otra vez, sigo bien de piernas y respiración, K6 4'23”, K7 4'22”, K8 4'21”. Sigo genial. Aquí tengo esa sensación de que con ese ritmo llego al fin del mundo, tanto es así que ya pienso en los kilómetros finales, si cambiar o no, y cuándo. Tenía la total certeza de que si quería podía llevar ese ritmo hasta la meta sin despeinarme.

Los siguientes kilómetros los paso con el mismo ritmo que los anteriores, segundo arriba segundo abajo. Además como casi siempre cuando vas pasando a gente te vas motivando y yo iba pasando y pasando, iba a mi bola, sólo, sin grupos, pero iba con una total seguridad y convencimiento, nada usual en mí.

Entre el K12 y el 14, aproximadamente, viene la zona más dura de la carrera. Es una sucesión de dos avenidas en pendiente ascendente, no es muy dura, pero sí estás casi 1'5 kilómetros subiendo y ya llegando al K14 la cosa se comienza a notar en el cuadriceps. Justo ahí se da un giro de casi 180º y comienzas a bajar. Comienzo a pensar en cambiar de ritmo, ya que como se suele decir “ya todo es cuesta abajo”. El K15 viene un punto de avituallamiento, los que llevo delante se van a por las primeras botellas y medio me acorralan, los esquivo, me enrabieto, cojo agua y digo “ahora”.

Aquí creo que cometí un pequeño error, no sé si fue porque el cambio de ritmo fue muy brusco o bien porque fue algo temprano, creo que más bien lo primero. Pico a 4'01”, demasiado. Obviamente las buenas sensaciones se van y ahora sé que toca dar lo que queda y, claro está, bajar el ritmo porque era inviable seguir así. En los kilómetros finales hay altibajos en mi ritmo, pero siempre por debajo de 4'20".

Por cierto, no puedo dejar de criticar a aquellos atletas que de manera sistemática cortan en esquinas, rotondas...Creo que no llegan a entender que se engañan a ellos mismos, y luego criticarán que la carrera está mal medida, que su gps tal.... A mí, ir por donde se debía, me costó algún empujón, así que cuando veía que la gente cortaba tenía que avisar que yo no cortaba, para que los que tenía alrededor no me arrollasen al ver que no me subía a la acera. En fin, no hablo más, y sigo por donde iba.

Ataco la última curva, tras una mini cuesta, y ahora encaro la entrada en el estadio pasando aún a algún atleta llevado en volandas por la cercanía de la meta y los gritos del públicos, entre los que distingo el de mi novia, aunque no la veo. K21 4'14” y ya me dejo ir hasta meta.

Tiempo, el de mi reloj, el real: 1h31'35”, media 4'21”. Esto significa que he superado mi meta para esta primera media de “mi nueva era” y que estoy más cerca de lo que pensaba de la marca deseada para la temporada, que es 1h29'59”. Sin embargo, paradojicamente, es la media maratón más lenta que he realizado en mi carrera, son otros tiempos, otro peso...

Ahora con las lluvias que nos van a acompañar, hoy lunes y mañana martes, voy a descansar y planificar un poco que hacer en las próximas semanas. Creo que ahora voy a centrar el tiro en la Media de Ayamonte para enero, quizás para febrero la Media de la propia Marasevi y probablemente en marzo la Media de Málaga. Y entre fecha y fecha aderezaremos el calendario con alguna carrera popular.

Algunos datos. Tiempo real: 1h31'34", Tiempo oficial: 1h32'21". Puesto en la general 624º de 2.948 finalizados. Puesto en mi categoria (Senior B Masculino) 268º de 1.050 finalizados. Y algunas fotos aquí, por cortesía de mi fotografa personal, Verónica.