lunes 16 de enero de 2012

XXVII Media Maratón Ciudad de Ayamonte. ¡Sí, sí, sí!


Complicado, muy complicado comenzar este relato. Estoy contento, estoy feliz, estoy satisfecho y a la par también estoy incrédulo y sorprendido. A ver, comenzaremos cronológicamente.

Me voy a retrotraer hasta el martes, tranquilos trataré de ser breve. El lunes gran entreno y el citado martes trastazo con un caballo. Fue una caída pequeña, pero el golpe no hay quien te lo quite, además de un par de rasguños en la muñeca y en la rodilla. El entreno del miércoles salió bien, pero con malas sensaciones. Sería una mezcla de malestar por la caída y nervios previos a la carrera.

Además el clima estaba en contra. Mirabas todas las páginas de meteorología y el sol aparecía todos los días, salvo el domingo. Aunque las previsiones cambiaban parecía seguro que durante la carrera llovería y además habría viento.

El sábado por la noche pongo el despertador a las 7:15, pero Samuel nos levantó a las 7 en punto, no fuese a ser que se me olvidase. La verdad es que portó muy bien, ya que desde las doce la noche no dijo ni mu. Desayuno, reviso que no se me olvide nada y salgo.

El cielo estaba nublado en Sevilla, pero aún no había caído agua. Me pongo en marcha y voy feliz, contento, con la música fuerte y pegando botes escuchando, entre otras, el “Penso Positivo” de Jovanotti. Pero a 50 kilómetros comienza a chispear, luego a llover y hubo momentos de diluvio. El limpiaparabrisas no paró hasta llegar a Ayamonte, dónde afortunadamente pasó a leve llovizna.

Recojo el dorsal con facilidad, llegué pronto, y ahora a esperar y a rezar para que el tiempo no vaya a peor. Me ponga la ropa de faena y encima el chándal, había unos 7 grados. En el camino, y viendo lo que caía pensé en todas las opciones: volverme y guardarme para la media de la Cartuja, correrla pero con un objetivo más modesto, o jugármela desde el inicio. El hecho de que el viento fuese casi inapreciable y que "sólo" hubiese algo de lluvia me hizo poner todas las fichas en juego. En la mochila llevaba calzonas, mallas cortas, pirata, y largas, manga de tirantes, corta, larga y térmica. A por todas: pantalón corto, y tirantas (además de las medias de compresión).

Vamos a la carrera, ¿no? Me hago el remolón y los jueces me llaman la atención para ir a la línea de salida, esta vez no quiero tapones, aunque no somos más de 500 atletas. Salgo en prima fila, aunque esquinado, en la calle 8. Los primeros 100 metros son fuertes y a partir de ahí comienzo a regular. Pese a querer no ir muy rápido al inicio el primer mil ya sale a 3’54”. El K2 voy a 4’00”, eso está bien, aquí la lluvia arrecia, pero fueron tres minutos, en el resto de la prueba fue simplemente chispeando. Durante el K3 me encuentro a un conocido, nos saludamos, compartimos unas palabras y encaro la única cuesta reseñable de la prueba. Me la tomo muy tranquilo, quizás demasiado, 4’07”, pero inmediatamente se baja y se recupera.

Voy mirando a ver si se ven grupos, sólo hay uno delante interesante, pero no parece organizado, se pasan, se repasan, no me gusta, sigo a mi rollo. Ahora callejeamos por el centro del pueblo, sobre adoquinado y las zapatillas resbalan mucho sobre el piso mojado, la tracción es pésima y volver al asfalto es un alivio. Afortunadamente fue poca distancia. Ahora llevo delante a una mujer, la 3ª clasificada, que va acompañada de un hombre. Los alcanzo junto a la dársena, él va frito y ella se me pega cuál lapa. El colega se queda atrás y ahora hago dupla con ella. Compartimos el trayecto durante tres o cuatro kilómetros en los que pasamos a bastantes atletas. Ella tironeaba bastante yo seguía a lo mío y sin querer la volvía a cazar, incluso pensaba que me esperaba. Pronto comprendí el porqué de su nerviosismo. Al pasar a un grupo observo que llevamos a la 2ª y a la 1ª a menos de 100m. Cazamos a la segunda y hablan entre ellas, son ambas de Europa del este. Es el K9, giro de 180º en una rotonda y nos vamos en pos de la primera, o eso pensaba yo, porque la chica no me sigue.



En fin, capítulo finalizado, pienso, sigamos... Ahora, ya en el K10, queda lo más duro: ida y vuelta a la playa sin apenas protección, por una travesía extremadamente desolada. Me quedo solo al pasar a otro atleta, pero me vienen dos por detrás, me dejo querer y me pongo tras ellos. No quieren, se abren y me dejan pasar y se ponen ahora detrás de mí. Éste fue el primer momento de crisis, quería apretar un poco, pero no podía, pegué un minicambio brusco, les dejo atrás, y salí del atasco, todo volvía a la normalidad (misterios del cuerpo). Como el año pasado fijo la vista en el siguiente grupo, éste sí numeroso, y me pongo en modo caza, cogiendo a los que se van quedando. No es fácil, llevan un ritmo muy similar al mío.

Llegamos a la playa y viene un gran subidón moral. Están allí mis padres, que andan por la zona unos día, y me animan. Como toca vuelta al estadio sobre nuestros pasos los vuelvo a ver y les grito “¡Hoy sí!” (pensando en Faro donde también vinieron) y me responden “¡Hoy sí, hoy sí!” Me lo repito mentalmente varias veces. Son los 2K más rápidos (3’49” y 3’45”), como ayudan estos ánimos, pero soy consciente de que no puedo ir por debajo de 3’50” hasta meta. Templo los nervios y vuelvo a controlar. Concentración y a por el siguiente, me digo.

Sigo con un gran ritmo hasta el K18 donde noto que la gasolina está apunto de agotarse. Toca apretar los dientes, literalmente, motivarse con el pequeñajo, cierro los ojos y le veo sonreír. Justo cuando alcanzo a un atleta nos pasan dos, él se pega a ellos yo no puedo en primera instancia, pero no dejo que se me escapen mucho más allá de diez metros, me sirven de referencia aunque terminaron marchándose. Miro el crono y sigo viendo buenos tiempos, me motiva y me ayuda a continuar así. Llego al estadio emparejado con un atleta. El pisar el tartán te da un extra, simplemente abro zancada, no hay más. Me pasa en contrameta, me da igual, última curva y veo en el crono junto al arco de meta 1:22:54, es la primera vez que me fijaba en el tiempo total. Pienso en no superar la 1h23m aunque sé que es imposible. Increíble, con el carrerón que me estaba saliendo y la gran marca que iba a hacer a 100m de meta me estaba picando para bajar tiempo. Trato de cambiar, pero no hay más, no hay más.


Termino vacío, pero con una sonrisa de oreja a oreja. El de Ideain (la empresa de cronometraje) me dice: “¿Qué? ¿Hemos rascado segundos o no?”, y le digo “minutos, minutos”, aunque no sé si me entendió, estaba frito.

Además obtuve una buena clasificación, me di cuenta al entrar en el vestuario, dónde sólo había 5 personas y me pude duchar sin prisas y relajarme bajo el chorro de agua caliente.

Bueno, creo que os habréis dado cuento que estoy muy satisfecho con la carrera. Otra vez Ayamonte, mi “media” talismán. El año pasado fue donde bajé de 1h30m y hasta el domingo no pude volver a rebajar la marca, tras el fiasco de Isla Mayor y la decepción de Faro. Sin duda sentirse a gusto, y conocer el circuito y la zona es un punto a favor y Ayamonte la conozco muy bien. Incluso creo que el clima jugó a mi favor. Me gusta el tiempo frasquete, los días grises, incluso esa llovizna fue agradable (para mí), y claro está, sin viento.


Por supuesto esta carrera está dedicada a Verónica, mi chica y a Samuel, el pequeñajo. Quién me iba a decir que tras su nacimiento y entrenando sólo 3 días a la semana, iba a conseguir esto. Sin duda él me ayudó mucho durante algún que otro momento de crisis durante la prueba.

Datos Garmin: http://connect.garmin.com/activity/141971604

Clasificación: http://www.ideain.com/enero2012/20120115ayamonte.htm


lunes 2 de enero de 2012

Nueva motivación...y de las gordas

Ufff, ¡cuánto tiempo sin escribir! Pero tranquilos, tengo una justificación firmada por mis padres para que no me pongáis falta en las notas.

Seguro que los que sois asiduos a mi blog ya os habréis enterado por otras vías, pero por si acaso lo pregono aquí. Desde el 26 de noviembre soy el feliz padre de Samuel, que ha cambiado, para bien, la vida… y lo que me queda.

Ahora esta personita está todo el día entre tus manos o en tu mente, por lo que toca adaptarse a su paso, a su ritmo y todo lo demás pasa a un segundo plano. No quiero que se entienda ésto como una queja, ni muchísimo menos, pero todos los que ya han sido padres sé que me entenderán.

Samuel come, duerme, llora, defeca y orina (estamos en horario infantil) y vuelve a comer como buen bebé, sin problemas. Así que aún saco tiempo para atarme las zapatillas y entrenar. Sorprendentemente no estoy perdiendo forma, incluso diría que mejoro, pese a que sólo salgo 3 veces en semana, eso sí, siempre metiendo calidad.

Un hecho que quizás esté ayudando a que mi estado de forma no flaquee es que desde mediados de noviembre estoy enrolado en un curso del INEM para desempleados denominado “auxiliar de turismo ecuestre”. Ello me tiene ocupado todas las mañanas, y aunque penséis que un curso de esta índole es una milonga o una pachanguita, yo también lo pensaba, la verdad es que es muy duro. Yo nunca he realizado, por suerte o fortuna (jiji), trabajo físico, siempre he sido de traje y corbata. Ahora me han puesto las pilas y el trabajo es físico al 100%. Por un lado limpieza de cuadras (mierda por doquier), limpieza de caballos, carga de aperos, pienso, pacas de paja o heno... Aquí el tren superior y el tronco trabajan que no veas, creo incluso que estoy sacando músculo, yo que siempre he sido un tirillas. Y por otro lado estamos aprendiendo a montar a caballo, lo más divertido, pero no creáis que es un paseo. El simple hecho de estar sobre el caballo ya requiere un esfuerzo para mantener la posición (lumbares y abdomen a trabajar) y de los muslos (principalmente la cara interior) cuando se está en movimiento, ya sea al paso o al trote (aquí sí que tienes que trabajar con el muslamen para no salir volando). ¿Y cuándo te das cuenta? Cuando te bajas del caballo, que vas baldado.

Además dado el enclave de la finca donde se imparte el curso, a 1,5Km del inicio del tramo restringido de la Ruta del Agua, uno de mis sitios favoritos para entrenar y que es un tobogan permante, pues he metido un entreno semanal allí de entre 12 y 18K.

El caso es que mis entrenamientos no se resienten pese a que he bajado la cantidad de los mismos, algo estaremos haciendo bien. El objetivo actual es ir a la media maratón de Ayamonte a pasarlo bien y dedicarles los 21.097 metros a Verónica y a Samuel. En cuanto a marcas lo que tenga que venir vendrá, quiero disfrutar ya que en las dos últimas medias me quedó muy mal sabor de boca… Batir marca con respecto al año pasado lo veo fácil, bajar de 1h25m es deseable y factible…pero no quiero presiones. Lo dicho, a disfrutar y a tener en el pensamiento a la mami y al peque.


Seguiremos informando.

sábado 12 de noviembre de 2011

1ª Jornada de Cross en Villamanrique de la Condesa

Hoy “debut” en cross, en la 1ª Jornada del Circuito Provincial de campo a través. No creo que haya sido el estreno esperado, pero tampoco debo quejarme en exceso, ya que hubo fases en la que disfruté de la prueba y sobretodo de la cantidad de amigos que pude saludar.

La ilusión con la que os comentaba en la entrada anterior que volvía a meterme en una prueba de cross, aprovechando un buen estado de forma, se diluyó el miércoles por la tarde. Mi padre tuvo que ser hospitalizado por un tema cardiológico. Afortunadamente sólo fue un susto, pero entre una cosa y otra pues dormí poco y mal durante dos noches, además del trajín que conllevan las urgencias de un hospital... Vamos que aunque el viernes ya se hubo resuelto todo, tenía pocas ganas de correr, tanto física como moralmente. Pero bueno, me colgué el dorsal.

Centrémonos en la prueba. Sé que soy de calentar poco, pero en esta ocasión fue excesivo. Llegué tarde, no encontraba al que me había recogido el dorsal...No creo que trotase más de 4 minutos, eso sí con Greta que estaba descocada, ni estiré, y a la salida que daban el tiro.

Con estas premisas me coloqué en la zona intermedia del pelotón. Pese a ello el ritmo roza el 3'50” y ya voy siguiendo con la vista un grupo de atletas a los que gané en Brenes. Los primeros metros no son fáciles, esto es un cross, el terreno es irregular, cada zancada es distinta. A ello hay que unir los obstáculos (troncos, montículos, charca), y algunos zigzagueos ratoneros. No supe ver que un 3'50” aquí no es lo mismo que en el asfalto, así que ya de entrada el esfuerzo fue alto.

Había que completar un total de 4 vueltas. En la segunda, a los pocos metros de superar un tronco, me tuerzo el tobillo izquierdo. Sigo corriendo, cojeando levemente, pero no parece que haya molestias. A estas alturas voy siguiendo los pasos de dos atletas, uno de ellos con una cinta blanca en la cabeza (era Leonardo...media carrera detrás de tí y no lo sabía).

Este primer contratiempo me hace perder el hilo de la carrera levemente, pero sigo manteniendo la distancia visual con el grupeto. En la tercera vuelta y tras el mismo obstáculo, en esta ocasión me tuerzo el tobillo derecho. Dos chicos que estaban en esa zona, como espectadores, comentaron: ¡Mira, otro! No sé si se referían a mí y a la torcedura. El caso es que esta vez sí que duele, cojeo bastante. Dudo si parar e ir a por hielo o algo a los servicios médicos o continuar. Bajo ostensiblemente el ritmo para evaluar las molestias. Queda poco más de una vuelta, y decido seguir, subiendo poco a poco el ritmo al ver que la molestia no iba a más. Cruzando finalmente la meta en 27m49s para una distancia de 6.890m según mi Garmin: Datos: http://connect.garmin.com/activity/128094232

Sin duda lo de los tobillos fue un contratiempo, y lo de no calentar casi y salir, creo, muy rápido fue un error, pero pese a todo ello no creo que pudiese haber hecho una marca mucho mejor. Terminé fundido físicamente, probablemente por el trajín hospitalario y con la cabeza más pa'llá que pa'cá. De ello me di cuenta cuando al sentarme en el coche sentí como si el cuerpo se desplomase y me dijese, cierra los ojos aquí mismo y a dormir.

Bueno, no creo que haya que sacar muchas más conclusiones de hoy. Simplemente aprender de los errores y de la experiencia en esta nueva superficie...yo que soy tan constante y regular en los ritmos, con tanto tronco, giro, charca y montículo me sentí incomodo...Pero nadie dijo que fuese fácil.

¡Un placer coincidir con tanto amiguetes!

miércoles 9 de noviembre de 2011

¿Debut en cross?

Pues depende, un poco de sí y un poco de no. Y para explicarme me debo retrotraerme algo en el tiempo, así que prepararos para una batallita del agüelo...”dices tú de mili...”

Mis primeras experiencias “pseudo-cross” fueron cuando traté de clasificarme para el Campeonato Universitario Andaluz de Cross. La primera fase era clasificarse para formar parte del equipo universitario de Sevilla, y hasta ahí llegó mi aventura. En mi primera intentona fui 8º y se clasificaban cuatro si no me equivoco. Recuerdo que aquél se disputó en el Parque Miraflores, así que de cross poquita cosa.

En el segundo intento me fue peor, ya que me presenté con catarro de aupa y no podía respirar. Ya salí derrotado desde el inicio. No recuerdo ni puesto ni nada, simplemente me llevé escupiendo media carrera. En esta ocasión corrimos por la parte de atrás de las pistas de Cartuja, un auténtico secarral. Así que de cross poco (again).

Con estos precedentes se podría decir que efectivamente este sábado voy a debutar en la 1ª Jornada del Campeonato Provincial (de Sevilla) de Cross en Villamanrique de la Condesa. Pero se me ha olvidado narraros la que sí fue una experiencia en cross total.

Sería final de 2003 o inicio de 2004 en la localidad de Norg, en la provincia de Groninga al norte de Holanda. Allí andaba yo de Erasmus, como ya conté, y renuncié a una excursión a Bremen con más estudiantes por ir a dicho cross y comprarme unas zapas de clavos. Realmente fueron necesarias y de ello me di cuenta al final, cuando pasé a uno que nos la llevaba en un repechón y sin despeinarme lo más mínimo, vaya diferencia de agarre.

Disfruté como un enano en dicho cross, me divertí mucho y aunque el escenario será distinto al que me encontraré este sábado, me presentaré allí con la ilusión de un novato y con la intención de pasarmelo muy bien.

Por cierto la foto que he publicado es real del cross de Norg, de la edición 2009, y el que sale en segunda posición, tras la chica, es Ger Ettes mi “manager” en mi época Erasmus, como ya conté hace algunas fechas.



jueves 3 de noviembre de 2011

XXVI Carrera Popular Brenes

Me presentaba en Brenes tras el fiasco de Faro. Aunque sé que el objetivo, la marca, la tengo en las piernas, llevaba mucho tiempo pensando en esa media maratón, quizás demasiado, y cuando no pude saborear las mieles del triunfo me vine un poco abajo.

Pero lo único que te puede sacar de ese “bajón”, es mirar adelante en busca de un nuevo objetivo. No dejé pasar mucho tiempo. Quizás podía haber alargado y buscar otra media, sin duda una gran opción, pero quería motivar la cabeza con otra cosa. Miré un poco el calendario de carreras por la provincia y vi Brenes: casi 10K, llana y además nunca había corrido allí. La marqué con una cruz.

Lo mejor ha sido la preparación, sólo tres semanas, pero he disfrutado muchísimo. Con el fondo ganado con la preparación de la media primaba ahora ganar velocidad. Muchas series, desde 400m a 3.000m, dónde me he sentido a gusto y satisfecho tras cada entreno.

Con dichas credenciales me presento en Brenes. En la mente el objetivo razonable de hacer la carrera entre 3'45” y 3'50”, en el corazón rascar algún segundo más. No os voy a marear más dejando la marca para el final, una media de 3'46” para 9.600m según mi Garmin: DATOS.

Contento, muy contento. Eso hoy, porque en las horas posteriores estuve dándole vuelta a diversos factores que me hicieron perder esos segundos que el corazón me decía que podría ganar.

Empecemos con los motivos ajenos a mí. En primer lugar siempre uno cuando va a una carrera nueva juega con el desafío de no conocer el terreno, mirad Faro, pero ya me había informado de que había tramos de adoquinado, pero no sabía que tantos. Al tener que dar dos vuelta, la primera más corta, dichos tramos se duplicaban y se hicieron notar en los gemelos, que casi se me suben al llegar a meta. En segundo lugar hubo multitud de curvas de 90º que te hacían no llevar el ritmo constante. Pero bueno, éste es un mal menor, poco relevante.

En cualquier caso los factores que más afectaron al devenir de la prueba fueron “mea culpa”. El primero y fundamental fue el no conseguir una buena posición de salida. Creo que estaba en sexta fila, y pensé que como era una carrera con mucho galgo, había dinero, pues no era una mala posición. Sin embargo al dar el tiro la salida fue lentísima, parecía que en vez de salir en sexta fila hubiese salido en la veinte. Los primeros metros fueron caminando, iniciando el trote y parando. Ahí ya me di cuenta que la había cagado y empecé a zigzaguear en busca de espacios libres por donde correr.

La cosa no mejoró hasta pasados 1.500m, ya que aunque salimos a una avenida más amplia que la de la salida, a posteriori volvíamos a callejear y entre las curvas y la estrechez se formaban embudos. Sin embargo los parciales del K1 y K2 no fueron malos, pero el esfuerzo para sacarlos fue alto y creo que lo pagué al final. De hecho cuando ya había espacio para establecer mi ritmo y me dije “ahora tranquilo y a tu paso”, pues bajé algún segundo los parciales dándome la sensación de que iba más tranquilo. Estaba claro, había quemado demasiadas energías en esa salida.

Desde ese momento ya impuse mi ritmo, todo pareció fluir, cazando atletas constantemente, alguna ventaja tendría salir algo atrás. Me veía fuerte, y el ritmo lo corroboraba, me sentía capaz de llegar hasta el final a ese paso.

Sobre el K7 ya se encendió la lucecita de toca sufrir, ya no iba tan alegre de patas pero no muerto. Aquí llego el otro factor que me descentró y cabreó sobremanera. Ya a esa altura pasaba atletas a cuenta gotas y yo seguía sólo y a mi bola, llevaba delante un grupo 5 atletas que me servían de referencia. Todo el grupo recortaba en las curvas. Uno de ellos se descolgó, un veterano, y cada vez lo tenía más cerca. Venía una sucesión de curvas como las que comenté más arriba y lo poquito que le recuperaba, él lo compensaba con sus cortes de camino en cada esquina. Una vez lo superé vino una curva en S y él tomó las de villadiego creándose un atajo del copón. Aquí ya reventé y le espeté: ¡Qué por ahí no es! ¡Es por aquí! Señalándole el asfalto. Él me hizo el gesto de “déjame en paz” y me dice: tú tira por donde quieras. Yo seguía en mis trece: ¡Estás cortando y eso es trampa! ¡Tramposo, tramposo! El repitió el discurso, se nota que está acostumbrado a enunciarlo. Este cabreo se convirtió en indignación cuando momentos más tarde el susodicho era aplaudido al subir al podio como segundo veterano B. Creo que ya he dado suficientes pistas para que el que quiera identificar al antideportivo y poco ético individuo lo haga, además tiene un nombre peculiar, nada común.

Bueno, que me lío. Está claro que este enganchón me pasó factura. Si ya me comenzaba a sentir fatigado el hecho de perder el ritmo de la respiración, la subida de pulsaciones y la obvia desconcentración se plasmó en el K9, el peor de la prueba, que salió en 3'52”. Buenos segundos perdí ahí, sin duda también debido al gasto excesivo de energías en la salida.

Sin embargo al pasarme un atleta, el primero que lo hacía en toda la prueba, me espabilé, la meta estaba cerca, y apreté, simplemente abrí zancada y subí el ritmo lo que pude, no había cambio, no había sprint, de hecho me pasaron dos más, pero yo sólo miraba al arco de meta, fijo en él. Tanto es así que aunque llevaba el chupete en el bolsillo de la calzona no me acordé de sacarlo.

Ahora en frío ya no estoy contento, sino muy feliz por las sensaciones que, durante y tras la prueba, la carrera me ha reportado. Me he visto a gusto a ritmo rápido, he vuelto a verme cerca de atletas conocidos de antaño y lo mejor es que empiezo a creer que puedo a llegar a mi nivel del 2006, cuando lo dejé. Y todo ello casi sin querer. No quiero que suene a fanfarronería, ya que me estoy esforzando siguiendo un plan y entrenando duro, pero creo que estoy llegando con un mayor disfrute y con una menor exigencia física que antes. Aún queda un buen escalón hasta llegar donde estaba y sé que recortar segundos es cada vez más complicado, pero definitivamente esta carrera me ha hecho renacer.

Buena parte de la culpa de este resurgir es del Sr. Culebra, tras ese nickname se esconde en el foro de El Atleta. Gracias a su asesoramiento y consejo yo, y muchos otros, estamos alcanzando cotas a las que no esperábamos llegar o no al menos de una manera tan temprana. Es por ello que dedico este resultado a él, y espero brindarle alguna otra rascada más pronto que tarde.

No quiero finalizar la crónica sin recordar a los que me encontré en la carrera: de Strands Cultoalcuerpo, encantado de conocerte, Tipi y Meca. Además tuve el placer de volver a saludar a Leonardo Lora Garre, al que no veía desde Carmona, donde también salí bien parado. Tío me traes suerte.

Saludos.



domingo 9 de octubre de 2011

Mal en Faro

Escribo desde la rabia y la ofuscación, creo que lo notaréis pronto. Cuando uno prepara un objetivo, con una planificación buena y sale un día malo en el que hay cosas que se pueden, fácilmente, mejorar o incluso “te engañan”, pues uno termina calentito, en todos los sentidos. Advertencia, viene tocho gordo. (En la foto Greta me explica la estrategia)

Bien, breve resumen antes del tiro de salida. Corté la temporada un poco antes de tiempo en Carmona, cuando creo que estaba en buen momento para las pruebas de 10K o menos. Y me he tragado la pretemporada y preparación en pleno veranito sevillano.

La elección de Faro como objetivo fue un tanto casual, un tanto deseada. Quería marcarme un “gran objetivo” antes que llegara el bebé, Samuel. Revisando el calendario veo Faro, la II Maratona e Meia Maratona do Algarve (Portugal). Inicios de octubre, perfil llano (según la información de la organización) y relativamente cerca de casa. Así motivo a mi chica a acompañarme y hacer algo de turismo y disfrutar de la gastronomía lusa. Me encanta ir a Portugal.

Hasta aquí todo idílico, perfecto. Pero el sábado, al ir al recoger el dorsal se empieza a torcer la cosa. Nada más sacar el pié del coche veo que hace un viento curioso y que la temperatura ya supera los 25º, algo camuflada por el propio viento. La hora de la salida era más o menos la misma a la que llegamos a las “Piscinas Municipais” para coger el dorsal y la bolsa del corredor. Allí conocí a un atleta irlandés con el que casi pacto ir juntos, ya que me dijo que había corrido en Dublín hacía tres semanas en 1h29m de tranqui y quería bajar de 1h25m en Faro. Aunque al final no coincidimos en la carrera, llegamos muy cerquita, cosas del destino.

El tema de la meteorología me fue rondando el tarro el resto del día. Tenía muy presente el recuerdo de la Media de Isla Mayor, dónde ésos dos mismos elementos, viento y calor, me lo hicieron pasar muy mal. ¿Tropezaría otra vez en la misma piedra? Me dije no, mi cabeza decía no, pero mi corazón decía que tanta preparación y tal era para ir a por la marca ostia! Intentaremos llegar a un equilibrio.

Cuando la mañana de la carrera le doy una vuelta a Greta, aún en el apartamento, se sentía un fresquito riquísimo, me cargó de optimismo. Pero a la hora H las condiciones se repetían, calor y viento. De hecho opté por ir con gorra y quitarme la cinta del pulsómetro, los gramos que salen por los que entran. Los maratonianos ya habían salido, a las 10 hora española, sin embargo el tiro para nosotros no era hasta las 11:20 ¿podríamos haber salido juntos o simplemente 10 minutos después?

Tenemos ya dos factores totalmente incontrolables por tí, como atleta, contra la meteorología no puedes hacer nada, pero se podía haber salido algo antes...Bien, ahora viene el tercer ingrediente de la salsa de despropósitos. De trazado llano poquito. No hay grandes cuestones, pero el sube y baja era constante desde el inicio, siendo el tramo más duro, no por desnivel sino por constancia, el que iba aproximadamente del 11 al 14, donde ya di el objetivo por perdido.

Pero me estoy adelantando, vayamos por orden que sabéis que suelo ser de dar mucho detalle. Se da el tiro y el grupo se estira rápido, somos pocos (210 terminados). Trato que cabeza y corazón vayan en paz. Un grupo habla de ir a 3'55”, la ventaja de hablar portugués y poner la oreja, pero aunque quiero me digo no y salgo algo más calmado.

Primer kilómetro y todos ya estirados, miro a mi alrededor y no hay grupos salvo el qué comenté en el párrafo anterior, que iba más rápido del 3'55” que proponían. Además ya en el K1 primera cuesta no muy dura, pero será el aperitivo, bajada sprint para volver a subir y paseo por el centro de la ciudad, incluso por calles peatonales (acerado). Poquísimo ambiente en la calle, la gente te ignora directamente, algún tímido aplauso y algún grito de ánimo por llevar la camiseta del Sporting de Lisboa, al que respondo con el pulgar hacia arriba. Las sensaciones eran buenas, me veía bien entre 3'55” y 4'00” pese a acerados, toboganes, ventoleras y la soledad, claro que es pronto aún. Compartí poco más de 1K con dos atletas de Clube Petacão, los dejé atrás, y luego hice dupla con un italiano, al qué apodaré Tironelli, durante unos metros.

El primer punto de inflexión llega en el K6, ya salimos de Faro para no volver. Es un ciudad pequeña, pero algún Km más se podría haber hecho por sus calles. Nada más salir de la urbe cuesta intensa, afortunadamente no era más de 100m pero pica. Ya estamos fuera de Faro y Eolo se erige en el protagonista. Vamos por campo abierto, de vez en cuando pasamos algún grupo de casas, o algún campo de frutales, que nos valen de abrigo, pero ir al ritmo establecido ya no es tan fácil. Aún así mantengo, sin estridencias. Recuerdo el mapa de la carrera y sé que sobre el 15 vamos de vuelta y a priori el viento nos favorecerá, me marco ese kilómetro como objetivo.

Nueva cuesta intensa, también corta, un puente sobre una carretera, pica y el viento de cara. Miras para delante y se ve una recta con una ristra de atletas, uno a uno. Llegamos a una aldea, creo llamada “Mar e Guerra”, vaya nombre, sus calles son un oasis, sin viento, resguardados, además es punto de avituallamiento y ahora hay un leve descenso. Ello hace que las buenas sensaciones vuelvan. Es el K10, voy ligeramente por encima de 40 minutos, me automotivo, estamos en el filo de la navaja, el objetivo aún es alcanzable.

Desgraciadamente al abandonar la aldea volvemos a ir dirección norte, viento en contra, y del K11 al K14 la cosa va hacia arriba, sin grandes porcentajes pero sin descanso. Aquí ya se me comenzó a ir el ritmo y la cabeza empezó a calcular y sopesar y el corazón iba liado en seguir hacer funcionar las piernas. Empiezo a perder segundos que se me antojan irrecuperables por mucha bajada y viento a favor que vaya a venir.

Cuando la cosa cambia, giro y vuelta dirección salida, comienzo a abrir las piernas y tratar de levantar el ánimo. Además escucho atrás “zapateo” y voces, miro y veo que viene un grupo, de unos 6 o 7 atletas. ¡¡Dios mi tabla de salvación!! Me dejo querer y descaradamente me voy a la cola, sala de recuperaciones. Lidera el grupo Tironelli acompañado por un chaval joven, sin dorsal que va dando voces animando a otros dos. Además van los del Clube Petacão, y aparecen volando dos más, una chica y un chico, ambos sin dorsal. No tengo muy claro la labor de éstos que iban sin dorsal, iban animando a todos, incluso a mí, pero llevaban un ritmo complicadísimo de mantener. Tironelli parece desfallecer y pierde metros, a los 500m vuelve a pasarnos para liderar destacado. Ello hace que las jóvenes liebres meneen el grupo de mala manera. Me llevan fuera de punto y los continuos tirones me hacen definitivamente ceder. Estuve un par de kilómetros con ellos, lo que se notó positivamente en el ritmo, además que el perfil pasaba a ser favorable.

La compañía de este grupo además me hizo beber apresuradamente, para no perder el tren, provocando algo de flato, que fue a más con el paso de los kilómetros, ya en solitario. Como ya iba con los brazos caídos, decidí recuperar algo de resuello y controlar algo la respiración en el K19, donde caminé 20 o 30m. La verdad es que este levísimo parón me lo alivió bastante y me hizo volver a seguir con destino a la meta con la única motivación de ponerme el chupe y saludar a mi chica y a mis padres que andaban en las pistas animándome.

A la lógica decepción por no haber conseguido la marca se une el cabreo por el perfil de la prueba. No es para nada un itinerario para hacer marca, con o sin viento, pero así te lo venden. Quizás sea esa la razón de la baja participación, cuando en pruebas en Huelva o Sevilla es muy habitual ver portugueses, no tiene mucho sentido que entre Maratón y Media, en la capital del Algarve, no haya más de 400 inscritos, muy pobre participación.

Supongo que en breve se me paseará el cabreo, aunque ya lleve dos oportunidades en las que la meteorología, y el perfil en éste último caso, me ha quitado la marca que sé que llevo en las piernas y que tarde o temprano saldrá.

Bueno, hay que mirar pa'lante, próximo objetivo Brenes, una 9.500m, a volar bajo se ha dicho y en el futuro Ayamonte vuelve a coger fuerza como Media "objetivo".

Datos del Garmin: http://connect.garmin.com/activity/120203291

Saludetes.





domingo 25 de septiembre de 2011

Entrenar con dorsal


Últimamente tengo el blog algo abandonado, y es que ando centrado en la preparación del media de Faro y no hay mucho que contar.

Pero creo que sí hay algo reseñable que quizás os sea de interés. En mi época anterior, con el C.A. Grupo 10, solía competir con mucha asiduidad, o al menos iba a muchas carreras. Digo ésto porque en ocasiones no competía al 100% y sí acompañaba a algún compañero de club, generalmente féminas, en la consecución de algún objetivo.

Aunque de ello ya ha transcurrido mucho tiempo, la verdad es que en ocasiones siento la necesidad de clavar los imperdibles en la camiseta y compartir kilómetros rodeado de multitud de atletas, pero sin apreturas ¡eh!

Pero actualmente con las miras puestas en la prueba lusa, competir y salirse de la planificación tiene algunos riesgos y de hacerse se debe tener muy claro hasta donde llegar. Así que con la idea de matar el gusanillo de dorsal y que ello fuese a la par positivo en la consecución del objetivo final, me he puesto en la linea de salida en dos ocasiones en el presente mes de septiembre.

La primera vez fue en la Nocturna de La Algaba, que no había disputado nunca. La verdad es que me apunté a ultimisima hora, ya que no me llegó mucha publicidad de la carrera. Prueba de 9.500m, llanos y que me venía al dedillo para mi entreno del viernes que eran 10K a ritmo objetivo de la media. Todo salió redondo, me coloqué en medio del pelotón en la salida, para no pasarme de rosca al inicio, y ya desde el primer kilómetro cogí el ritmo. Sensaciones geniales, de ir muy fluido, fácil y relativamente cómodo. Como empecé atrás fui pasando atletas todo el rato, que siempre ayuda. El ritmo medio fue de 3'55”, con la sensación de poder seguir y seguir mucho tiempo más.

El pueblo estaba echado a la calle y te animaba sin parar, choqué las palmas de muchos niños que animaban por las esquinas y se recibían aplausos por doquier, todo genial. Por mi parte un pero, y es que en determinados puntos, y dado que era una prueba nocturna, la iluminación era escasa. Al no ir a tope tampoco necesité avituallamiento líquido, pero el que había estaba mal situado y creo que demasiado tarde. Además escuché que los últimos atletas se quedaron sin agua en meta, no sé si es cierto.

La otra prueba fue un clásico, al menos para mí, la carrera en Albaida del Aljarafe. He disputado esta carrera 5 o 6 veces, con 3 trayectos distintos. Incluso en 2004 fui 3er Senior A. Pero en esta ocasión el ir hasta allí no era para competir, sino para ayudar a un amigo a hacer su carrera y simultáneamente hacerme yo un rodaje regenerativo. Los 7.200m de la prueba los hicimos a 5'12”, así que mi compañero José Luis Olivares, del Club Marathon Mairena, complió su objetivo y yo “regeneré” convenientemente. Además aproveché y me llevé a Tula, que nos hizo de escudera todo el rato.

Ya no creo que me vuelva a poner el dorsal hasta el 9 de octubre, que es cuando toca. Queda muy poco y ya pasé los más duro de la preparación, ahora es tiempo de “deskilometrar” y cuidarse, más si cabe, para no hacer nada mal y no cagarla.

Os tendré al tanto...Saludos.