Pues como veis ya estoy preparado para el día H. Comiendo pasta por un tubo, descansando todo lo posible y entrenando lo justo y necesario.
Además tuve mi día de crisis, el lunes. La semana pasada entrené muy, pero que muy bien, excelentes sensaciones, terminando fuerte y con hambre de más. Descanso el domingo y el lunes me hice 12 kilómetros. Pues bien, aunque el ritmo era bueno iba atascado, las piernas me pesaban y la respiración descompasada. Creo que fue una mezcla de cierto cansancio físico y la típica visita al Doctor Cagaleri que todos tenemos antes de una cita para la que nos estamos preparando con bastante antelación.
El martes me hice acreedor de mi correspondiente masaje de descarga y tuve tiempo de auto convencerme de que había hecho un gran trabajo y que si todo va bien, o simplemente normal, el domingo será un gran día.
Estoy centrado, concentrado y concienciado. Vamos que en estos momentos tengo la misma cara que Greta, mi galga, la de la foto.
¡¡ Vámonos pá Cordoba !!
viernes, 26 de noviembre de 2010
¡¡ Listo para Córdoba !!
jueves, 18 de noviembre de 2010
¡Ay gorrión!
martes, 16 de noviembre de 2010
Tres días parado

Bueno, el sábado por la mañana estaba tan contento, desayunando mi tostadita con aceite de oliva, pensando en que esa tarde tenía el entreno más importante de la preparación para Córdoba, 18 kilómetros, cuando de golpe me sobreviene un dolor en la zona lumbar como un tirón suave y progresivo.
El hecho es que este dolor ha ido reduciéndose gradualmente gracias al reposo y a la medicación. Ya el domingo estaba bastante mejor, y el lunes no había casi molestias. De hecho el lunes descansé por precaución. Prefería no arriesgar un día para volver a recaer durante 2 o 3 días.
Hoy martes me he vuelto a poner las zapas y la verdad es que noté el “descanso”. Las piernas me pedían caña y más cuanto más avanzaba el entreno, sin querer me puse a 4'15”, ritmo superior al que busco para la competición y eché el freno.
Lo más importante es que, si bien es cierto que volvieron unas ligerísimas molestias, no hay dolor. Mañana volveré a rodar, descansaré y me meteré algo de caña el viernes.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Camino Córdoba
Y allí es donde quiero “re-debutar”. Tengo un gran recuerdo de dicha media, quizás haya cambiado desde 2002, pero creo que puedo decir que fue la mejor carrera de mi vida, donde realmente vi que todo el sacrificio y el buen hacer de los entrenamientos tuvo un resultado superlativo, inesperado y muy gratificante.
Recuerdo que era un día gris, lluvioso, algo frío, pero sin viento. Yendo hacia Córdoba en coche un gran chaparrón nos hizo temer lo peor, pero durante la prueba sólo llovizno en contadas ocasiones. Durante los tres o cuatro primeros kilómetros estuve con compañeros de mi equipo, yo sabía que tenía más nivel que ellos, pero por otro lado carecía de experiencia en la distancia. Al poco nos superó un grupo en el que iba una cara conocida. Era un chaval de la ADS, que solía quedar por delante mía en las populares, siempre me ganaba. Iba marcando el ritmo con otro compañero y un nutrido grupo a sus espaldas. Pensé unos segundos, arriesgué y me uní a ellos.
Sinceramente su trabajo fue excepcional, el grupo iba perdiendo unidades, pero yo seguía ahí, al ritmo que ellos marcaba. Nunca supe durante la carrera como de rápidos íbamos, porque al poco de unirme al grupo picamos un kilómetro a siete minutos, así que ya no le eché mucha más cuenta al crono. Además recuerdo repasar los tiempos luego en mi reloj y todo aquello era un despropósito, nada fiable.
Mapa Edición 2010.
Faltando unos cinco kilómetros para el final el grupo decide cortar camino por una esquina, el corte era considerable, los atletas que atajaban cruzaban por detrás del público que incluso les recriminaba. Yo decidí no cortar, me llevé una ovación, pero perdí el contacto con el grupo. Ahora sólo era yo, y me tocaba apechugar.
Traté de seguir la pauta marcada por el grupo, pero aunque tenía los ojos fijados en ellos notaba que iba perdiendo metros, además ya el grupo había casi desaparecido y los ADS iban a todo trapo.
Desde ese momento hasta llegar a meta la verdad es que no desfallecí y mantuve un ritmo alto, incluso esprinté ya en la pista cuando alguno me quiso birlar un puesto, tenía energía. Pero lo mejor estaba por llegar. Los de Ideain me dan el papelito: 1h18m47s media 3'44”...En ese momento se me empañan los ojos y comienzo a llorar. Jamás, nunca habría pensado que sería capaz de hacer ese marca, incluso mi entrenador se extrañó sobremanera. A día de hoy sé que esa marca, casi con toda probabilidad, va a ser insuperable para mí, y sin duda es mi mejor carrera, de la que estoy más satisfecho.
Por supuesto que he corrido más medias, no muchas, cinco o seis, pero ninguna más compitiendo. O bien han sido acompañando a alguna fémina o bien preparando la maratón, por lo que el ritmo era más controlado.
Ahora, seis años después, estoy en pos de volver a Córdoba, obviamente con pretensiones mucho más humildes, pero con la misma ilusión, con más experiencia y un recuerdo maravilloso en mi mente.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Fotos robadas en Miraflores

Como suelo hacer últimamente por las mañanas, me encontraba rodando en el Parque Miraflores. Estaba comenzando el entrenamiento, era el primer kilómetro. Bien, llego a una zona en la que discurre paralelo al sendero un carril de asfalto que da acceso al parque a los vehículos a motor, preferentemente a la policía y a los operarios de mantenimiento. Pero en esta ocasión veo que hay un 206 blanco, cosa que me extraña, pero no le doy la menor importancia.
Encaro una larga recta, y escucho el motor del coche. Por el rabillo del ojo veo que va a mi paso, ya ésto me extraña más. A media recta giro la cabeza hacia el coche, y creo ver que un teleobjetivo sale de la ventanilla del acompañante. Me quedo pensativo y a los pocos segundo me vuelvo a girar y sí, ahí sigue el coche y la cámara, ¡Coño!, me están cogiendo...pues que me cojan guapetón. Empiezo a estirar la zancada, a subir más las rodillas...vamos un desastre porque no tengo una zancada bonita.
Llega un punto en el que el camino asfaltado se termina y mi recorrido se separa, nuevo vistazo y allí sigue el teleobjetivo. El resto del entrenamiento me quedé con la mosca detrás de la oreja, ya que seguía viendo el coche, allí donde lo había visto por última vez, pero estaba vacío. Es decir, los colegas estarían dándose un voltio por el parque. Pensé que yo podría ser el próximo protagonista de los carteles de las populares...pero luego me dije que no. Últimamente estaban usando modelos, además yo llevaba un tipazo tremendo. Creo que llevo 2 semanas sin afeitarme, cosas de estar parado, una camiseta negra, unas mallas grises...en fin nada conjuntado. Además por allí iba un balilla, con su equipación, gafas de sol y rodando como un avión, él sería mejor candidato.
Luego pensé en que mi novia me podría haber puesto un detective. ¿Por qué habrá cambiado éste de entrenar en el paseo del río, a irse a diario a Miraflores que está a más de 2 kilómetros de casa? Bueno, incluso pensé en que aquello podía ser un robado para emparejarme con Marujita Díaz o peor con Carmen de Mairena.
El caso es que con mis elucubraciones el entreno se me hizo super corto. Además cuando faltaban dos kilómetros vi a dos tipos, uno con la cámara y otro con un trípode, caminando por los alrededores del lago. Entonces me dije, esto será para algún publireportaje o para un tríptico del parque.
Tanto me reconcomía la duda que cuando terminé los 12 kilómetros me fui a buscarles y les encontré. Me comentaron que trabajaban para Onda Giralda, o Giralda TV, o como se llame ahora y que en un programa llamado Sevilla Siglo XXI echaban reportajes de los parques, los distritos, los barrios. Que me habían visto corriendo entre la arboleda y que les había quedado un plano muy chulo. Que no era un primer plano, sino uno general. Y entonces me salió de dentro la frase que todo buen español dice en estos casos: “-¿Y ésto cuando sale quillo?”. Pues según el Sr.Quillo puede que salga o este miércoles o el próximo a partir de las 21h en el ya citado canal. Aunque no me hago ilusiones, que a lo mejor sólo salgo 2 segundos y encima de espaldas.
Así que al loro.
domingo, 31 de octubre de 2010
Olivares, sabor agridulce
La verdad es que cuando me acosté el sábado por la noche no tenía muy claro si iba a correr en Olivares o no. Todo la jornada había estado lloviendo, con algún que otro chaparrón intenso, sobretodo a la noche. Además estaba el jaleo del cambio de hora, pero lo hice bien y me desperté a la hora correcta.
A las ocho estaba en planta y simplemente al mirar hacia la persiana comprobé que no estaba cubierto, al menos no tanto como el día anterior. Finalmente salí a la calle y vi que el día estaba bastante despejado y el sol lucía. Lo peor era que el viento frío y racheado.
Esto se sumaba a las dudas que ya tenía con esta carrera. Ahora que estaba pensando en correr una media maratón y estoy metiendo más sesiones de entrenamientos con mayores kilometradas, meterme entre pecho y espalda un 10.000 era algo a lo que le tenía respeto. Obviamente el tema no era que pudiese correr 10k, sino que que si me levanto un domingo temprano y voy a una carrera voy con todas las consecuencias, es decir a competir. Tenía cierto miedo a que ello pudiese afectar a mi preparación en forma de lesión o molestias o que me dejase muy cansado y la próxima semana de entrenamientos tuviese que ser suave. Pero por otro lado quería medirme, exprimirme ya que llevaba mucho sin competir y tenía de ganas de correr con gente, que últimamente estoy entrenando “solatera”.
El caso es que desayuné y me preparé para marcharme. Nada más salir a la calle me di cuenta que el protagonista del día iba a ser el dios Eolo. Llegué pronto, una hora antes, me hice con el dorsal y me volví al coche para escuchar algo de música, ya que no apetecía nada estar en la calle, que delicaito estoy.
Faltando 20 minutos para empezar me puse el traje de luces y salí al trote. Me alegró ver a Fran Castillo Limón, que durante unos meses fue compañero de equipo en Grupo 10 y con el que compartí grandes entrenos. Me contó que ahora está al cargo de los niños del C.A. de Olivares.
Me situé bastante bien y se dio el tiro. Como casi siempre y casi todos salimos por encima de nuestro ritmo, primer kilómetro 3'43”, jujuju, para muchacho -me dije-. Me sorprendió que fuésemos a ese ritmo, pensé que debíamos llevar el viento a favor, porque no lo sentía. Eché el freno, pero pensando precisamente en el viento pensé que sería conveniente buscar un buen grupo.
Alrededor marchaban dos mujeres, ambas acompañadas por compañeros de sus clubs, así que aceleré algo para acercarme al grupo. La verdad es que era conveniente ir en compañía, pero había tantas curvas, muchas de 90º grados que los toques y empujones entre los que cortaban por la acera y los que no eran constantes y era un engorro. Con estas pasamos el K2 a 3'49”.
Voy muy por encima de mi ritmo y sé que lo voy a pagar, pero ahora el viento pega y hago un esfuerzo para seguir con el grupo, pico a 3'58” y las alarmas saltan cuando atacamos una cuesta. Estamos volviendo hacia meta y ahora vamos subiendo, está claro que los dos primeros kilómetros fueron favorables, el ritmo lo cantaba, pero no lo supe ver.
Con estas cuestas se desata la guerra entre las chicas. Una de ellas pega un serio hachazo, el grupo se rompe y yo ya sé que mi ritmo irá a menos, así que me quedo con la chica que va más lenta y que va acompañada por ya sólo un compañero. Intento arroparme entre ellos, el viento arrecia, pero el chico se viene abajo y ya no existe grupo como tal. Entre toboganes y ventolera ya no existen grupos. Todo es un hilo de corredores que van por donde pueden.
Se me olvidó comentar que la prueba consistía en dos vueltas de 5 kilómetros. Yo ya entiendo que voy a sufrir, aún no terminó la primera vuelta y ya sentía cierto agobio. K4 4'19” pienso seriamente en retirarme. Empezaba a no verle sentido terminar la prueba, pensaba en que era mejor parar y entrenar bien mañana. Pero por otro lado pensaba que nunca me había retirado en ninguna prueba y que había corrido con molestias y dolor, y aquí estaba sufriendo, simplemente sufriendo por haberme excedido al principio. Decido atarme los machos, apechugar y llevar un ritmo sostenido, daba igual que me adelantasen, traté de transformar lo que quedaba en un “medio entrenamiento”.
Sigo con la chica, le cantan que es la 3ª, he iniciamos la segunda vuelta. No veo el K5, y en el K6 pico 8'39”, haciendo una media simple pues a 4'20”. Lo que queda es aguantar me digo, me dejo llevar un poco en la zona favorable y aprieto los dientes en los tramos de pendiente y sobretodo por el viento. K7 4'13”, K8 4'24”, K9 4'38” y K10 3'55. Este último kilómetro no se debe interpretar de que yo apretase o esprintase, sino que los kilómetros debían estar mal situados. A ver si alguien confirma que la prueba tenía 10K, no se lo pude consultar a nadie que llevase un Garmin, porque nada más terminar me fui al coche para cambiarme, que estaba “arresío”.
Tiempo final 41'41”, media 4'10”, si me quedo sólo con eso, dado el perfil de la prueba y las condiciones meteorológicas me debería dar por satisfecho, pero por otro lado creo que para obtener dicha marca hay diversos caminos y yo escogí el peor. Empezando por encima de mis posibilidades, y no sólo eso, sino que seguí empujando a sabiendas de que iba a morir si seguía por ahí. Digamos que estoy contento con el resultado pero no con las formas.
Sólo espero que esta prueba no me deje ninguna secuela física de cara a mi objetivo antes de fin de año, la Media Maratón de Córdoba, a finales de noviembre.
Por cierto la chica, de apellido Espada, lo llevaba escrito en la camiseta, terminó por delante mía, pese a no necesitarlo subió el ritmo en el último mil. Espero que obtuviese el tercer puesto y le aconsejo que se busque otros gregarios, porque no le aguantaron ni una vuelta, jaja.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Albaida con un sabor especial
Me presenté en Albaida con la mente en una cosa (reciente despido) y las piernas poco entrenadas. Llevaba un par de semanas sin ganas de nada y los entrenos se habían resentido. Además no había hecho nada más allá que rodar y rodar a ritmos muy cómodos. De hecho días antes rodando con unos compis terminé algo mal un rodaje de 8km a una media de 4’40 y donde el último kilómetro salió a 4’25.
Con estas me presento en Albaida con la única intención de bajar de 4’30. De hecho me encontré algún conocido, ex Grupo 10 como yo, y me invitó a unirme a él que iba a ir a 4’10. Obviamente decliné la invitación, demasiao pal’body.
Antes de la carrera ví a Carpe y Ruzmelín además de algún otro compañero de Club Maratón Marinea, y al finalizar a Alauita, todo un honor, ya que asistí a su estreno como “Los lentos de Torreblanca”.
Después de esperar un huevo, porque llegué temprano, se dio la salida. Me coloqué muy bien, lo que me permitió alcanzar un buen ritmo desde el principio, nadie me estorbó y quizás yo fue el estorbo, ya que pasado el momento adrenalínico de los primeros 150 metros bajé el pistón.
Tras la segunda curva, donde muuuuuchos atletas cortaba metros, ya la cosa se empezaba a estabilizar. Alrededor ya se veían los que a la postre serían mis compañeros de fatigas. Ya en este punto no me pasó nadie y si lo hizo yo le volví a rebasar posteriormente.
Yo iba a atento para ver los puntos kilométricos, pero estaba claro que no había nada marcado. Pasamos la primera vuelta y ya somos sólo éramos un grupito de 4 atletas poco organizados. Un compañero y yo marcamos el ritmo en la vuelta, bueno ritmo, no sé que ritmo, porque no tenía ni idea. Aquí se nos perdió un integrante que iba un poco a su bola, lo mismo te sacaba un metro que se marchaba dos atrás. Terminamos la segunda vuelta y el tercer compañero toma el relevo. Yo ya siento que mi batería roza el límite así que no iba a hacer ningún exceso más.
Los compis cortan en la ya mencionada curva, yo sabía que lo iban a hacer, pero me dije – no, no -, y no corté. Me costó la vida recuperar esos 3 metros que perdí, pero los volví a cazar para seguir así arropado. En esta fase pasamos bastantes atletas, se ve que las energías se agotaban o bien nosotros íbamos muy rápidos
Llega la fase final y ya estoy vacío, me centro en mantener la cadencia con la vista fija en los compañeros, pero voy cediendo poco a poco, incluso uno de ellos se vuelve y me anima, pero yo ya iba un poco a la deriva. Al final sólo perdería 5 segundos respectos a ellos, pero eso me importaba poco, de haber llegado con ellos no iba a disputarles, me habían llevado genial la última vuelta.
La sorpresa venía ahora, con la boca abierta y las manos en las rodillas me dan el papelito de Ideain, 28’30”, media 4’04” para 7.000 metros. El asombro es mayúsculo. Veo que el compi de delante lleva un Garmin y me dice que a él le ha dado 6.900 algo, más tarde consultaría con otro, también me da una cifra superior a 6.900 metros.
En cualquier caso el resultado es increíble, he comenzado la temporada en Albaida con el mismo ritmo de competición con el que terminé en el PISA. No doy crédito, y soy sincero. Es más, pienso que de haber estado marcados los kilómetros habría echado el freno al ver el ritmo que llevábamos. Insólito.

