viernes, 25 de mayo de 2012

10ª Carrera Popular Utrera "Fibrosis Quística"


La prueba de la localidad utrerana siempre había estado en mi mente. La gente hablaba mucho de ella, bien organizada, con un fin benéfico, real, tangible, no abstracto y opaco como en otras carreras.
El caso es que, por las fechas en las que suele ser, nunca había comparecido, ya fuese por ser el fin de la temporada o porque tenía en ciernes otra prueba donde quería dar el do de pecho. Este año no iba a ser diferente, pero se produjo un hecho diferencial que hizo sin duda convertir la prueba en parada obligatoria. Y esa razón no era otra que la de conocer, la de poner cara, a Javigan, usuario del Foro El Atleta, con el que tantos entrenos, consejos y vivencias habíamos compartido, pero siempre en la distancia que da la red de redes.
Casi se me pasa el plazo de inscripción, el penúltimo día hice el pago. La verdad es que tenía puesta la mente en otras cosas, principalmente en ¿cuándo entrenar? Y es que con el nuevo trabajo (jornada partida) y el peque, pues había que hacer malabarismos para sacar un rato para entrenar como se debe entrenar. El caso es que estaba saliendo a deshoras, con poca uniformidad en los horarios y modificando el plan de entrenos. Todo ello, la verdad, me ofuscaba bastante, por lo que ya si hablábamos de competir, pues la cosa quedaba en un segundísimo plano. Bueno, no divago mucho más de este tema, que seguro que mucho habréis pasado por ello e imagino que sólo será cuestión de adaptarse (cuerpo y mente) a las nuevas circunstancias.
Vayamos a los hechos. Me presento en Utrera sin saber muy bien como tomarme la carrera, de hecho no modifico mi plan de entrenamientos y el propio viernes antes de la competición entreno calidad. Ello unido a mi estado metal  tipo “puff”, por lo narrado en el párrafo anterior, me hacen no tener ganas de meter caña. Por otro lado está “el medio pique” que hay en el foro con quién felpa a quién, así que había que, pese a todo, mantener el pabellón bien alto.
Conozco a Javigan en la recogida de dorsales, y desde ahí no nos separamos mucho. Charleta y antes de calentar nos encontramos con otro forero, Moncho, al que acompañé en la Maratón de Sevilla cuando se le torcieron las cosas acompañando al también forero Groucho. Javigan me explica sus planes de salir a disfrutar, a 3’50”… creo que esas ideas con antónimas, ¿no? Yo ya pienso en la que se me avecina, a 3’50”?? No me veo. Moncho se une al carro y dice que nos acompaña. Muy rápido aceptó la invitación, luego supimos que el tío está más fuerte que el vinagre y nos llevó con la lengua fuera toda la carrera.
Yo sigo con mi estado de” no quiero correr, pero hay que seguir a estos machotes”, y con estas se da el tiro. Moncho tomó la delantera de inmediato, posición que no abandonaría en toda la prueba, Javigan se lanza tras él y yo ya pienso “si lo sé no vengo” arrancando tras el de Rota. Nos estorban algunos atletas y Moncho toma la calle 0, Javigan hace lo propio y el servidor también. Parecía que una carrera de motos, a rebufo uno del otro.

Salimos del estadio y vamos dirección al pueblo. El ritmo es vivo, marca Moncho, además el terreno es ligeramente favorable, lo que nos hace ir por debajo de 3’50”. Aquí Javigán y yo comentamos que vamos muy fuertes y que luego esto habrá que subirlo. Ni caso, Moncho sigue y sigue y nosotros detrás.
Llegamos al pueblo donde comienza un incesante callejeo con múltiples giros y adoquín, mucho adoquín. En cada curva veo que se me van un poco, no hay chispa para arrancar tras cada giro, pero los vuelvo a coger poco a poco. Por lo general nunca se me fueron mucho más de 10 metros, pero yo iba ahí agazapado, sin querer asomar el hocico no fuese a ser que se cabrearan y tiraran más.
Se dio una escena paradójica cuando en una calle todos los atletas que había nuestro alrededor saltaron a la acera para evitar los adoquines. Moncho, Javigan y yo nos quedamos “solos” en la calle, en una perfecta fila, separados por 2 o 3 metros uno del otro, de foto.
Yo me sorprendía con las sensaciones, pese a todo iba con ellos y aún ritmo sorprendentemente elevado. Pero el punto crítico llegó pasado el K6. Una cuesta, no muy dura, pero algo prolongada, con adoquín, como no. Ya me hizo verle las orejas al lobo y comencé a ceder metros. Mal de muchos consuelo de tontos, veo que Javigan, a su vez, cede también y Moncho se aleja. Ahora sí aprieto los dientes para no alejarme mucho de él, y más o menos me mantengo.
Poco después Javigan echa una miradita atrás y me hace un gesto, vamos a entrar juntos. Queda el último repecho de entrada al estadio, cuesta bastante, y entramos en las pistas seguidos de varios atletas. Javigan me espera y me da cuartelillo, miramos para atrás y vemos al personal con el cuchillo entre los dientes. Javigan me dice Vamos?, y digo Tira! Cual serie de “casicuatrocientos “ uno tras otro, nos marcamos un último 400m con un promedio por debajo de 3’40” y entramos juntos en meta… pa’habernos matao! – Javigan, está más fresco.
Salgo contento de Utrera. Fue una prueba bonita, bien organizada, aunque tanto adoquín te deja machacado. Por otro lado el resultado me dio la confianza que me faltaba, me salió una media de 3’53”, lo que dadas las circunstancias creo que fue un extraordinario resultado. De haber descansado la semana previa hubiese salido mucho mejor. Pero lo principal fue conocer a Javigan vaya fiera. Esta entrada te la dedico pisha!

Datos Garmin: http://connect.garmin.com/activity/180146999
Ahora la vista se centra en Carmona y probablemente en Dos Hermanas. Pruebas nocturnas ambas, que es lo que va apeteciendo.

lunes, 23 de abril de 2012

Carrera Distrito Nervión-San Pablo.



Sensaciones encontradas en al prueba del Distrito Nervión-San Pablo. Es una de estas veces en la que sales a por todas y no te sale. Quizás demasiado osado fui al pensar que tras competir en Esquivel, aunque no fuese al 100%, podría plantarme siete días después en una salida dispuesto a batir el promedio que hice en Brenes (3’46”).

Sin embargo salí con esa idea. Obtuve una buena posición en la salida y pese a tener a dos señoras que superaban los 50 años delante con poca pinta de atletas y que tuve que apartar de un empellón cuando se dio el tiro, alcancé el ritmo buscado pronto.

Estuve rondando el 3’45” hasta el kilómetro 6’5 aproximadamente, a veces unos segundos por arriba, otras por debajo, pero bastante constante. Iba cogiendo a grupitos, a veces descansaba con ellos unos metros antes de seguir, otras no. Me sentía bien. Pero en ese punto sentí como los cuadriceps, ambos, se endurecieron. No es la primera vez que me pasa, pero es un “síntoma” que me avisa que la gasolina está acabada.

Estaba “cerca” de la meta, pasando paralelo a Santa Justa, e intenté motivarme pensando que quedaba poco. Conseguí salvar el K7, que aún pasé por debajo de 4’00”/km pero el pequeño puente de la Carretera Carmona fue el que me dejó seco, mientras que en años anteriores lo pasé como si tal cosa. De ahí hasta meta, con el objetivo perdido, no apreté más, ni creo que pudiese.

Finalmente una media de 3’52” para los 9.100m que da mi Garmin. No es mal promedio pero está lejos del objetivo marcado y que creo que puedo conseguir. Ahora toca recuperar un poco y volver a buscar un objetivo donde poder demostrarlo.

Como buen atleta, le he dado vueltas al coco, analizando qué pudo pasar. Lo primero que pienso es que Esquivel, como es normal, se llevó alguna de la energía necesaria para ir a por marca. Es más que posible. Otra causa es que entre el viernes y el sábado me comí, a cara de perro cual tragaldabas, 250 gramos de frutos secos: avellanas, anacardos, almendras, cacahuetes y pasas. El sábado por la noche tenía dolor de “tripita” y el domingo, antes de la carrera, visité a Dr. Roca hasta en cinco ocasiones. Además durante el calentamiento tenía la boca seca, ¿falta de hidratación? Lo que me extraña es la bajada repentina de rendimiento, la sensación en los cuadriceps, casi sin avisar y sin darte la opción de regular.


Por último decir que decidí correr esta carrera del IMD sin dorsal. No tenía previsto correr ninguna del circuito, pero al no encontrar otra carrera de aproximadamente 10K y llana en el calendario pues me dije…ésta. El hecho de correr sin dorsal viene dado por la decisión del IMD de cobrar por las carreras. No voy a entrar en debates ni nada, ya lo he hecho en diversos foros. He de decir que en esta ocasión sí pareció estar bien medida la carrera y que los puntos kilométricos estaban bastante bien situados. Además tuve la suerte de colocarme bien y tener una salida limpia, claro que creo que había menor participación y obviamente la ubicación de la salida era buena, 4 carriles a nuestra disposición. En fin, no estuvo mal, pero no creo que los 5€ cobrados a los que decidieron correr con dorsal hayan sido los causantes de lo que he reseñado salvo lo de la menor participación ya que en la carrera de los adultos fueron algo más de 1.600 atletas, y el año pasado se superó los 2.500 (datos obtenidos comparando las clasificaciones de Ideain).

miércoles, 18 de abril de 2012

IV Cross Popular de Esquivel

Esperaba con ganas la llegada de esta carrera. Tenía una espinita clavada, ya que el año pasado se me escapó la oportunidad de podio principalmente porque bajé los brazos a 2K de meta y perdí el tercer puesto, algo que en mi nivel se cotiza muy caro. Obviamente yo no sabía que me lo estaba jugando, pero aprendí la lección de que hay que luchar hasta el final.

En cualquier caso, no era el podio lo que me motivaba, sino el batir la marca, el superarme a mí mismo y quedar satisfecho. La verdad es que tenía casi la absoluta certeza de que iba a conseguirlo, creo que estoy en muy buen estado de forma y que sin un gran esfuerzo batiría mi tiempo, como así hice en más de 1 minuto.

Pero me freno que me anticipo. Aunque se esté trabajando con un plan de 10.000 el que vaya a Esquivel debe saber que allí no batirá su marca en la distancia. La carrera discurre casi en su totalidad por carriles de tierra, eso sí en buen estado. Además tiene diversas cuestas que hacen que sea complicado llevar un ritmo uniforme. Su punto fuerte es sin duda el paraje, el ser diferente a otras carreras y su carácter “familiar”. Carrera pequeña, con pocos medios, pero que es gestionada, no sin esfuerzo, de una manera correcta por la inmejorable gente del Club Atletismo Esquivel.

Vayamos al pan. Este año, además, coincido en el pre y en el pos-carrera con buenos amigos, por lo que se ve que va a ser una mañana agradable. Obtengo el dorsal sin apreturas, aunque a este respecto contaré una anécdota a posteri, calenté un poco, dando dos vuelta a Esquivel, sí es “chequetito”, y a la salida, dónde te puedes colocar donde quieras, sin codazos, empujones ni nada.

Ya antes de empezar había “echado una visual” para ver que galgos había, y aunque el nivel no era muy alto, estaba claro que luchar por el podio estaba lejos de mi alcance. Así que cuando se dio la salida ya iba con la idea clara de batir marca y disfrutar.



El primer kilómetro se hace muy rápido, el salir con facilidad y llevar a la cabeza tan cerca te hace tirar más de la cuenta, aunque vayas con el freno de mano echado. Además había una cuesta a favor en este primer mil, que te deja ya en campo abierto. Dejamos atrás Esquivel y aparece el protagonista de la jornada y que dentro de la urbe había estado oculto. El viento, lateral y de cara que sopla fuerte. No hay abrigo posible, los carriles transcurren entre campos de cultivo con escasa vegetación, por lo que te lo tragas todo. A mí no me pillan como en Isla Mayor o Faro, pensé, y empecé a regular muy pronto.

Fui cauto y esperé que la fruta fuese madurando y cayendo por su propio peso, lo que fue una gran motivación en carrera. Ya en el tercer kilómetro el pelotón se hubo estirado casi completamente. No había grupos, sino atletas sueltos o en parejas, incluso en ocasiones parecía como un pelotón ciclista, uno tras otro para esconderse del viento. Aquí empezó la cacería, progresivamente fui aumentando el ritmo y adelantando a gente.

Paso el ecuador de la carrera y me siento estupendamente, ya pienso que he sido demasiado “amrrategui”, pero comienza la vuelta y a priori el viento ayudará. Así que decido echar más leña a la locomotora. En este punto un atleta joven, creo que el hermano de Leo Lora Garre, al que ya había pasado antes luchó por alcanzarme. Pero justo estaba yo metiendo más tralla y no pudo seguirme.

Sin embargo aún no era el momento de darlo todo, restaba por superar “la cuesta” del kilómetro 7. A estas alturas sólo tenía un atleta a tiro, pero estaba lejos, y por detrás no veía acompañante alguno. Llegando al punto de la cuesta hacemos un giro y el viento entra de cara y además comienza el ascenso. Vuelvo a regular, sigo con muy buenas sensaciones, y empiezo a comer terreno, en plena subida, al atleta antes mencionado.

Llegamos arriba y el atleta mira para atrás. Se llanea un poco y veo que lucha por irse, aún esta lejos de mí, y creo que me saca un poco de ventaja al igual que en el descenso, donde vuelve a mirar para atrás. En esta zona no me costó nada volver a la cadencia de antes de la cuesta lo que me llenó de motivación, había gasolina.

Una vez terminado el descenso cogí un gran ritmo, por ratos rondé 3’40 bajos, obviamente el viento ahora ayudaba. Y comencé a ganar metros, sabía que podría de llegar con él a Esquivel y jugármelo al sprint, pero para qué esperar me dije, llegué a él y no di opción, seguí casi a tope. Trató de seguirme, pero abandonó pronto.

Seguí a buen ritmo, pero el hecho de que el siguiente atleta anduviese muy lejos no me ayudó. En cualquier caso mantuve un buen ritmo, subí la cuesta de entrada a Esquivel, ya aquí si noté cansancio, para después callejear y disfrutar de la entrada en meta chocando las palmas de algunos niños entre aplausos.

Finalmente terminé el 10º de la general, y 8º senior masculino, ¡ genial! Bajé marca y lo mejor es que disfruté mucho de la carrera, aunque quizás me quedó algo de pólvora, terminé algo entero. Y como guinda, genial pos-carrera con muchos amigos, especialmente los del Club Marathon Mairena, que me invitaron a su carpa con diversas y exquisitas viandas. Además la organización, tras las carreras de los peques y la entrega de los trofeos dio caldereta y bebidas gratis a todos los que por allí anduviesen. Como para no repetir en 2013.

Ah! Casi se me olvida la anécdota del dorsal. Al pedirlo no me encuentran, finalmente estoy en la lista de Veteranos A, sería me debut en la categoría, pero me extrañaba. En fin, asumo que cumplo años y que la pubertad quedó lejos, y me pongo a calentar. Encuentro a José Manuel Espinar, y le comento que cómo le va la veteranía y no me pilla la broma…Hablamos y resulta que él es del 74 y tenía dorsal senior y yo soy del 78, vamos que había una confusión con mi dorsal. Dude entre pasar del tema o solucionarlo, total, que más da, me decía. Al final lo cambié y lo modificaron a senior. Pues resulta que de no haberlo cambiado yo habría sido 3º en la clasificación de Veterano A… Parece que nunca subiré al podio en Esquivel, pero es que uno es muy legal.

Datos Garmin.



domingo, 25 de marzo de 2012

¿Con más caballos?

Hará poco más de 10 días que finalizó el curso ecuestre que estaba realizando. Ya os explique más o menos de lo que iba, pero primordialmente era aprender el mantenimiento (alimentación y limpieza de las instalaciones y del propio animal) y manejo del caballo.

Básicamente era un trabajo físico que sin duda me ha reportado por un lado fortalecimiento en la zona abdominal, lumbar y cara interior del muslo (ir sobre un caballo no es simplemente sentarse en la montura), pero por otro un cansancio extra, ya que algunas tareas de mantenimiento conllevaban un esfuerzo considerable, o mejor dicho un esfuerzo al que un tirillas como yo no estaba acostumbrado.

Ahora, con el curso finalizado, creo que me estoy beneficiando del “fortalecimiento indirecto”, por llamarlo de alguna manera, e igualmente estoy notando que ya no hago dicho trabajo porque las sensaciones de los entrenos han mejorado de una semana a esta parte sin duda por estar más descansado.

Echaré de menos a la buena gente que he conocido allí y como no montar a caballo, una experiencia inolvidable.


jueves, 15 de marzo de 2012

XVII Carrera Popular Villa San Juan de Aznalfarache

Carrera que me deja un sabor un sabor agridulce tras su disputa, aunque ahora en frío pienso que era de esperar.

Llevo un par de semanas con resultados y sensaciones diversas en los entrenamientos. Mezclo unos buenos con otros en los que pienso en abortar. Pero entrenando sólo tres días a la semana abandonar un entrenamiento me parece un lujo excesivo.

El viernes antes de la carrera tuve un nuevo percance equino, que me dejó algo dolorido el hombro derecho. Creo que ello no incidió en el rendimiento, aunque en alguna cuesta, al bracear si noté molestias leves. Sí que modifiqué el entreno del citado viernes haciendo un mini rodaje de 6K y unas progresiones en vez del entreno fuerte que tenía previsto, ya que iba a ir a San Juan con la idea de hacer un entreno en cuestas más que una competición.

Sin embargo al final me levanté con buen ánimo y me fui decidido a competir. Me encontré con el colega bloggero Leonardo Lora Garre, con el qué estuve hablando un buen rato. Nos volvimos a encontrar en la salida, y ya que tenemos un nivel similar pactamos ir juntos. El caso es que en la salida había un embudo, además de algún corredor lento, así que salí como un cohete, hice unos primeros 200m muy rápidos y dejé atrás a mi compi.

Tras un minuto intenso bajé el pistón, buscando un ritmo crucero. Pero esto es algo muy complicado en una carrera como la de San Juan de Aznalfarache, donde los subibajas son constantes. El Garmin, obviamente, te ofrecía datos que eran complicados de interpretar dado el perfil. He llegado a ir a 3’28” dejándome caer en la bajada más pronunciada de la carrera y a rondar los 5’00” cuando ya iba frito en la cuestas de “El Monumento”.

Dicha cuesta es el punto clave de la prueba, conocidos por todos. Llegar allí con fuerzas es fundamental, no ya por su dureza, que no es excesiva, sino porque ya llegas allí madurito. Yo creí llegar bien, habiendo ahorrado energías, pero ya a media cuesta me di cuenta que aquello me estaba costando mucho. Encima no ayudó el recorrido por el propio barrio de “El Monumento” que no te permitía recuperar mucho.



Usé la cuesta, esta vez en bajada, para tratar de recuperar y echar el resto en el kilómetro y medio que quedaba, pero nada más terminar la bajada y pedir intensidad a las piernas vi que, como me temía, quedaba poco que ofrecer. Aquí me pasó el colega Leonardo, que había guardado un poquito más de fuerza para esta zona final. Curioso que pude hablar con él perfectamente, de respiración yo iba bien, pero de piernas estaba acabado.

Pese a todo termino los 11K de toboganes con una media de 4’02” según mi Garmin, el 90º de la general, 24º en senior masculino. Ahora toca fijar un objetivo y planificar en base a él, cosa que no estoy haciendo.


Datos Garmin: http://connect.garmin.com/activity/156850036





lunes, 16 de enero de 2012

XXVII Media Maratón Ciudad de Ayamonte. ¡Sí, sí, sí!


Complicado, muy complicado comenzar este relato. Estoy contento, estoy feliz, estoy satisfecho y a la par también estoy incrédulo y sorprendido. A ver, comenzaremos cronológicamente.

Me voy a retrotraer hasta el martes, tranquilos trataré de ser breve. El lunes gran entreno y el citado martes trastazo con un caballo. Fue una caída pequeña, pero el golpe no hay quien te lo quite, además de un par de rasguños en la muñeca y en la rodilla. El entreno del miércoles salió bien, pero con malas sensaciones. Sería una mezcla de malestar por la caída y nervios previos a la carrera.

Además el clima estaba en contra. Mirabas todas las páginas de meteorología y el sol aparecía todos los días, salvo el domingo. Aunque las previsiones cambiaban parecía seguro que durante la carrera llovería y además habría viento.

El sábado por la noche pongo el despertador a las 7:15, pero Samuel nos levantó a las 7 en punto, no fuese a ser que se me olvidase. La verdad es que portó muy bien, ya que desde las doce la noche no dijo ni mu. Desayuno, reviso que no se me olvide nada y salgo.

El cielo estaba nublado en Sevilla, pero aún no había caído agua. Me pongo en marcha y voy feliz, contento, con la música fuerte y pegando botes escuchando, entre otras, el “Penso Positivo” de Jovanotti. Pero a 50 kilómetros comienza a chispear, luego a llover y hubo momentos de diluvio. El limpiaparabrisas no paró hasta llegar a Ayamonte, dónde afortunadamente pasó a leve llovizna.

Recojo el dorsal con facilidad, llegué pronto, y ahora a esperar y a rezar para que el tiempo no vaya a peor. Me ponga la ropa de faena y encima el chándal, había unos 7 grados. En el camino, y viendo lo que caía pensé en todas las opciones: volverme y guardarme para la media de la Cartuja, correrla pero con un objetivo más modesto, o jugármela desde el inicio. El hecho de que el viento fuese casi inapreciable y que "sólo" hubiese algo de lluvia me hizo poner todas las fichas en juego. En la mochila llevaba calzonas, mallas cortas, pirata, y largas, manga de tirantes, corta, larga y térmica. A por todas: pantalón corto, y tirantas (además de las medias de compresión).

Vamos a la carrera, ¿no? Me hago el remolón y los jueces me llaman la atención para ir a la línea de salida, esta vez no quiero tapones, aunque no somos más de 500 atletas. Salgo en prima fila, aunque esquinado, en la calle 8. Los primeros 100 metros son fuertes y a partir de ahí comienzo a regular. Pese a querer no ir muy rápido al inicio el primer mil ya sale a 3’54”. El K2 voy a 4’00”, eso está bien, aquí la lluvia arrecia, pero fueron tres minutos, en el resto de la prueba fue simplemente chispeando. Durante el K3 me encuentro a un conocido, nos saludamos, compartimos unas palabras y encaro la única cuesta reseñable de la prueba. Me la tomo muy tranquilo, quizás demasiado, 4’07”, pero inmediatamente se baja y se recupera.

Voy mirando a ver si se ven grupos, sólo hay uno delante interesante, pero no parece organizado, se pasan, se repasan, no me gusta, sigo a mi rollo. Ahora callejeamos por el centro del pueblo, sobre adoquinado y las zapatillas resbalan mucho sobre el piso mojado, la tracción es pésima y volver al asfalto es un alivio. Afortunadamente fue poca distancia. Ahora llevo delante a una mujer, la 3ª clasificada, que va acompañada de un hombre. Los alcanzo junto a la dársena, él va frito y ella se me pega cuál lapa. El colega se queda atrás y ahora hago dupla con ella. Compartimos el trayecto durante tres o cuatro kilómetros en los que pasamos a bastantes atletas. Ella tironeaba bastante yo seguía a lo mío y sin querer la volvía a cazar, incluso pensaba que me esperaba. Pronto comprendí el porqué de su nerviosismo. Al pasar a un grupo observo que llevamos a la 2ª y a la 1ª a menos de 100m. Cazamos a la segunda y hablan entre ellas, son ambas de Europa del este. Es el K9, giro de 180º en una rotonda y nos vamos en pos de la primera, o eso pensaba yo, porque la chica no me sigue.



En fin, capítulo finalizado, pienso, sigamos... Ahora, ya en el K10, queda lo más duro: ida y vuelta a la playa sin apenas protección, por una travesía extremadamente desolada. Me quedo solo al pasar a otro atleta, pero me vienen dos por detrás, me dejo querer y me pongo tras ellos. No quieren, se abren y me dejan pasar y se ponen ahora detrás de mí. Éste fue el primer momento de crisis, quería apretar un poco, pero no podía, pegué un minicambio brusco, les dejo atrás, y salí del atasco, todo volvía a la normalidad (misterios del cuerpo). Como el año pasado fijo la vista en el siguiente grupo, éste sí numeroso, y me pongo en modo caza, cogiendo a los que se van quedando. No es fácil, llevan un ritmo muy similar al mío.

Llegamos a la playa y viene un gran subidón moral. Están allí mis padres, que andan por la zona unos día, y me animan. Como toca vuelta al estadio sobre nuestros pasos los vuelvo a ver y les grito “¡Hoy sí!” (pensando en Faro donde también vinieron) y me responden “¡Hoy sí, hoy sí!” Me lo repito mentalmente varias veces. Son los 2K más rápidos (3’49” y 3’45”), como ayudan estos ánimos, pero soy consciente de que no puedo ir por debajo de 3’50” hasta meta. Templo los nervios y vuelvo a controlar. Concentración y a por el siguiente, me digo.

Sigo con un gran ritmo hasta el K18 donde noto que la gasolina está apunto de agotarse. Toca apretar los dientes, literalmente, motivarse con el pequeñajo, cierro los ojos y le veo sonreír. Justo cuando alcanzo a un atleta nos pasan dos, él se pega a ellos yo no puedo en primera instancia, pero no dejo que se me escapen mucho más allá de diez metros, me sirven de referencia aunque terminaron marchándose. Miro el crono y sigo viendo buenos tiempos, me motiva y me ayuda a continuar así. Llego al estadio emparejado con un atleta. El pisar el tartán te da un extra, simplemente abro zancada, no hay más. Me pasa en contrameta, me da igual, última curva y veo en el crono junto al arco de meta 1:22:54, es la primera vez que me fijaba en el tiempo total. Pienso en no superar la 1h23m aunque sé que es imposible. Increíble, con el carrerón que me estaba saliendo y la gran marca que iba a hacer a 100m de meta me estaba picando para bajar tiempo. Trato de cambiar, pero no hay más, no hay más.


Termino vacío, pero con una sonrisa de oreja a oreja. El de Ideain (la empresa de cronometraje) me dice: “¿Qué? ¿Hemos rascado segundos o no?”, y le digo “minutos, minutos”, aunque no sé si me entendió, estaba frito.

Además obtuve una buena clasificación, me di cuenta al entrar en el vestuario, dónde sólo había 5 personas y me pude duchar sin prisas y relajarme bajo el chorro de agua caliente.

Bueno, creo que os habréis dado cuento que estoy muy satisfecho con la carrera. Otra vez Ayamonte, mi “media” talismán. El año pasado fue donde bajé de 1h30m y hasta el domingo no pude volver a rebajar la marca, tras el fiasco de Isla Mayor y la decepción de Faro. Sin duda sentirse a gusto, y conocer el circuito y la zona es un punto a favor y Ayamonte la conozco muy bien. Incluso creo que el clima jugó a mi favor. Me gusta el tiempo frasquete, los días grises, incluso esa llovizna fue agradable (para mí), y claro está, sin viento.


Por supuesto esta carrera está dedicada a Verónica, mi chica y a Samuel, el pequeñajo. Quién me iba a decir que tras su nacimiento y entrenando sólo 3 días a la semana, iba a conseguir esto. Sin duda él me ayudó mucho durante algún que otro momento de crisis durante la prueba.

Datos Garmin: http://connect.garmin.com/activity/141971604

Clasificación: http://www.ideain.com/enero2012/20120115ayamonte.htm


lunes, 2 de enero de 2012

Nueva motivación...y de las gordas

Ufff, ¡cuánto tiempo sin escribir! Pero tranquilos, tengo una justificación firmada por mis padres para que no me pongáis falta en las notas.

Seguro que los que sois asiduos a mi blog ya os habréis enterado por otras vías, pero por si acaso lo pregono aquí. Desde el 26 de noviembre soy el feliz padre de Samuel, que ha cambiado, para bien, la vida… y lo que me queda.

Ahora esta personita está todo el día entre tus manos o en tu mente, por lo que toca adaptarse a su paso, a su ritmo y todo lo demás pasa a un segundo plano. No quiero que se entienda ésto como una queja, ni muchísimo menos, pero todos los que ya han sido padres sé que me entenderán.

Samuel come, duerme, llora, defeca y orina (estamos en horario infantil) y vuelve a comer como buen bebé, sin problemas. Así que aún saco tiempo para atarme las zapatillas y entrenar. Sorprendentemente no estoy perdiendo forma, incluso diría que mejoro, pese a que sólo salgo 3 veces en semana, eso sí, siempre metiendo calidad.

Un hecho que quizás esté ayudando a que mi estado de forma no flaquee es que desde mediados de noviembre estoy enrolado en un curso del INEM para desempleados denominado “auxiliar de turismo ecuestre”. Ello me tiene ocupado todas las mañanas, y aunque penséis que un curso de esta índole es una milonga o una pachanguita, yo también lo pensaba, la verdad es que es muy duro. Yo nunca he realizado, por suerte o fortuna (jiji), trabajo físico, siempre he sido de traje y corbata. Ahora me han puesto las pilas y el trabajo es físico al 100%. Por un lado limpieza de cuadras (mierda por doquier), limpieza de caballos, carga de aperos, pienso, pacas de paja o heno... Aquí el tren superior y el tronco trabajan que no veas, creo incluso que estoy sacando músculo, yo que siempre he sido un tirillas. Y por otro lado estamos aprendiendo a montar a caballo, lo más divertido, pero no creáis que es un paseo. El simple hecho de estar sobre el caballo ya requiere un esfuerzo para mantener la posición (lumbares y abdomen a trabajar) y de los muslos (principalmente la cara interior) cuando se está en movimiento, ya sea al paso o al trote (aquí sí que tienes que trabajar con el muslamen para no salir volando). ¿Y cuándo te das cuenta? Cuando te bajas del caballo, que vas baldado.

Además dado el enclave de la finca donde se imparte el curso, a 1,5Km del inicio del tramo restringido de la Ruta del Agua, uno de mis sitios favoritos para entrenar y que es un tobogan permante, pues he metido un entreno semanal allí de entre 12 y 18K.

El caso es que mis entrenamientos no se resienten pese a que he bajado la cantidad de los mismos, algo estaremos haciendo bien. El objetivo actual es ir a la media maratón de Ayamonte a pasarlo bien y dedicarles los 21.097 metros a Verónica y a Samuel. En cuanto a marcas lo que tenga que venir vendrá, quiero disfrutar ya que en las dos últimas medias me quedó muy mal sabor de boca… Batir marca con respecto al año pasado lo veo fácil, bajar de 1h25m es deseable y factible…pero no quiero presiones. Lo dicho, a disfrutar y a tener en el pensamiento a la mami y al peque.


Seguiremos informando.