jueves, 6 de septiembre de 2012

Opinión Puma Complete Itana



Ya son 200 kilómetros los que llevo machacando las Puma Complete Itana, así que creo es un buen momento para dar una primera opinión sobre las mismas.

Quizás no os sea muy útil, ya que no es un modelo popular, difícil de encontrar y además en el mercado ya está su segunda versión. Pero a lo mejor alguien sí pueda sacar provecho de estas líneas.

La primera sensación al salir a rodar por primera vez con las Itana es que no noté nada. Me explico, generalmente cuando estrenamos una zapatilla notamos que la amortiguación es nueva, que son supercómodas, un extra en cada paso. Pues bien, eso no ocurrió.

¿Es ello malo, bueno? No lo sé. ¿Por qué pasó esto? Entonces dándole vueltas a la mollera decidí comparar su rendimiento, ahora tras los 200 kilómetros, con las otras zapatillas del mismo segmento que he estado usando recientemente. Por un lado las Brooks Infinit 2 (ya está fuera de combate) y por otro las Saucony Progrid Hurricane 12 (ya con casi 700 kilómetros).


Son zapatillas diferentes, las tres, pero ya que estoy lejos de ser un experto voy a basarme en mis sensaciones con ellas para hacer la comparativa.

Con respecto a las Brooks creo que las Puma pierden en todo, aunque la durabilidad está aún por ver. Las Brooks me enamoraron tras unos inicios tormentosos, pero superan a las Itana de todas las vertientes. En respuesta, en velocidad crucero, la vapulea en lo que a amortiguación delantera se refiere (especialmente en la zona del metatarso), aunque quizás anden más igualadas en amortiguación trasera.

Con las Brooks he llegado a hacer series de 2.000 y 3.000 entre 3’40” y 3’45”, con las Itana ni me lo planteo, no invitan a ello, no las elegiría, de hecho no creo que ni lo intente hacer, son mucho más rodadoras. Posiblemente ahí pueda estar su fortaleza frente a la Infiniti 2, pero ésta me ha acompañado en la preparación de medias maratones sin rechistar, a ritmos exigentes, e incluso cuando acompañé un amigo 30K en la pasada maratón de Sevilla respondieron perfectamente, así que creo que las Puma tampoco la superen en ese aspecto, a los sumo empatarían.

Si hablamos de corrección también hablamos de zapatillas distintas. Las Brooks son de “guía de pisada”, y las Puma de control, con una doble densidad que va desde el puente hasta el talón. Sin embargo, y con solo 200 kilómetros, ya veo los primeros indicios de deformación del chasis en la zapatilla derecha, donde tengo mayor pronación. Sin embargo en las Brooks, ya retiradas con algo más de 1.000 kilómetros, la deformación es mínima. Eso sí, en ambos casos no he sufrido rozaduras ni realmente siento la corrección, así que este punto empatan (hay que animar a las Itana que se me deprimen).
Ahora miremos a las Saucony Hurricane 12. Aquí las Puma salen victoriosas, son más rápidas, menos torpes, aunque más austeras en confort podríamos decir, sin ser incómodas, no nos confundamos. Con las Itana he hecho progresivos terminando por debajo de 4’00” y controlados a ritmo entre 4’05” y 4’10”, es más creo que se podrían hacer más rápido, y las zapatillas de la marca alemana se han mostrado muy cumplidoras en esa franja de ritmo. Sin embargo, para mí, llegar con las Saucony a esos ritmos es mucho más complicado, son un colchón en el que confiar para largas kilómetradas a ritmos más modestos.

Las Puma tienen algo menos de amortiguación y con un tacto más firme que invita a ir más rápido que con las Saucony. También creo que las Hurricane están diseñadas para personas con mayor pronación que la mía (aunque no me hacen daño ni noto nada raro) y quizás personas de mayor peso, aunque las Itana también deberían soportar “grandes tonelajes”.


En conclusión, que nos encontramos con una rodadora algo respondona. Buena amortiguación, quizás algo escasa delante, que sin ser un colchón es suficiente. Además su tacto firme te invita a confiar en ella para subir algo el ritmo en los rodajes. No me planteo usarlas en ninguna competición, aunque les daría alguna oportunidad en la maratón.

Pese a que no creo que vaya a pasar a ser una de mis zapatillas favoritas, creo que se convertirá en una eficiente compañera en esta temporada que recién comienza.


viernes, 10 de agosto de 2012

Dismetría y fascitis plantar



Esas fueron las razones de mi visita a Sandra (la podóloga 10) ayer por la tarde. Siempre es un placer visitar su consulta.

Tocaba dar el paso definitivo en la  corrección de mi dismetría descubierta a inicios de años. Para ello desde hace unos 4 meses estaba usando un alza en mi pié derecho de 3mm y ahora tocaba llegar a los 6mm, que es la diferencia real de altura entre una pierna y la otra. El proceso de adaptación con los 3mm fue fácil, a ver ahora. Además ello debe redundar en unos mejores entrenamientos y en una mejor vida, ya que esta alza la debo llevar en todo momento, corra o camine.

La segunda razón era conocer y atajar unas molestias que llevo arrastrando unas semanas. Creí que podría ser una fascitis plantar, que afortunadamente mantuve a ralla a base de entrenar días alternos, hielo y recientemente con automasaje (muy recomendable).



Pero ahora que comienzo un plan de 5 días/semana la visita a Sandra se me antojaba fundamental. Tras una exploración me descubre una levísima fascitis plantar en su fase inicial. Sandra me hace un vendaje tipo taping para aliviar la tensión en la zona y me “fabrica” unas taloneras para relajar la fascia y el sóleo durante los entrenamientos.

Con profesionales como éstas da gusto trabajar. Gracias Sandra.

Además os dejo un enlace de un foro amigo en el que cuenta de una manera muy simple y clara lo que es la fascitis plantar:

Seguiremos informando.

ACTUALIZACIÓN 06-09-2012

A fecha de hoy os puedo informar que las molestias se han reducido notablemente a base de hielo y el masaje que se ve en el vídeo. Sin embargo lo que más noto que me ha ayudado ha sido el uso de medias compresivas.

Hace un par de semanas, ya metiendo caña en los entrenamientos, las volví a usar en series y controlados y las molestias casi han desaparecido desde entonces. Así que añadirlo a la "lista de remedios".

Saludos.




viernes, 20 de julio de 2012

Torcuato, el "trail-runner" novato.


Cuando Torcuato dio con sus huesos en el suelo, al empecinarse en mirar su Garmin en una zona oscura en la sierra de Galaroza, sabía que su espíritu de atleta urbanita se volvería a topar de bruces con la montaña. A su trayectoria basada únicamente en correr en parques y sobretodo en  asfalto se le unía su torpeza innata, mala combinación cuando decide lanzarse a lo loco por estos montes de Dios.

Pero Torcuato es cabezón, temerario y le gusta tropezar mucho en la misma piedra, aunque al caerse rompa sus molonas gafas de sol. Así que ni corto ni perezoso y aprovechando unas mini vacaciones en Ayamonte, se diseñó, sentado cómodamente en su sillita del trabajo y frente a un ordenador, una ruta trail con mucha cuesta de 14K.
Su inexperto ojo escudriñaba el mapa de Google, su mejor herramienta, viendo senderos y caminos por los que dibujar, a golpe de ratón, una ruta importante, dura y que le sirviese de entrenamiento en esta pretemporada donde su primer objetivo será ir a la Media Maratón de Montaña de Valdigüelo, al inicio de septiembre.

Torcuato madrugó, desayunó y se preparó concienzudamente: cinturón de hidratación con agua “semicongelada” para aguantar el calor, gorra (ya no tenía gafas) y para la vuelta botellón de isotónico y un “patano” (plátano).
Tenía la ruta memorizada en su retina y se puso en marcha. No se desaminó cuando al poco de empezar una señal marcaba que la pendiente iba a llegar al 10% (como los ciclistas en la tele). Pero realmente iba pendiente de un primer giro para cambiar de senda. Afortunadamente acertó y comenzó a recorrer un camino en peores condiciones.

Cuando más contento iba se comenzaron a torcer las cosas. De golpe la senda desaparecía, levantó la mirada y vio que a menos de 100m reaparecía… Cerró un ojo, frunció el ceño y en su mente apareció la ruta del Google en la que pudo ver, en la maravillosa vista satélite, que efectivamente había un tramito en el que el carril desaparecía para volver poco después. Sonrió, cerró la ventana mental y continuó a lo suyo, sin saber que lo peor estaba por llegar.
A los pocos cientos de metros empieza a escuchar unos ladridos incesantes cuando se acerca a una rampa corta pero con mucha pendiente. En lo más alto de la misma aparecen tres canes, dos de los cuales son familiares de mastines. Torcuato echó el freno de mano, no era para menos. Miró alrededor, pero nunca para atrás, y no vio otra alternativa que seguir. Pero los anfitriones que había sobre la cuesta no tenían muy buena cara. Desanimado miró al suelo y vio un palo de generoso grosor. No lo pensó.



Torcuato cogió la mencionada arma rupestre e inició el ascenso con un equilibrio entre decisión y canguelo. Los más sorprendidos fueron los perros, lo verían llegar como uno de “Los caballeros de la mesa cuadrada”, ya que no esperaban que un individuo con mallitas, tirantas y unos “apéndices” fluorescentes a los riñones les sorprendiese entre semana y a esas horas.
Los perros acosaron a distancia a Torcuato el cual subió la cuesta más pendiente de los cuadrúpedos que del camino en sí. Una vez arriba observó una casa. Su cerebro reaccionó rápido, gran sorpresa, y en vez de seguir por la senda que llevaba a la casa hizo un giro de mayor radio para alejarse levemente de la vivienda. Acertó, los perros se dedicaron a seguir ladrando en vez de acosarle una vez vieron que el intruso se alejaba de la casa. Pero el peligro no cesó, ya que uno de los perros le seguía de cerca. Tocaba cara a cara.
Torcuato, corriendo, le enseñaba el palo al perro. Hubo cruce de miradas, parecía un perro joven y juguetón. Así que le decidió lanzar el palo a ver si lo seguía. Mala suerte, el perro parecía más interesado en las posaderas de Torcuato que en el palo. No había su tía y sin pensarlo y de improviso (para el perro) el “trail runner” frenó, racheando el pié a posta, para hacer ruido, y amagó una patada al perro. Éste, sorprendido, se frenó en seco y tomó las de Villa Diego.
Una sonrisa se dibujaba en la faz de Torcuanto que volvía a trote gentil con el sabor de la victoria en sus labios. Pero aún no había terminado la cosa. Con el eco de los perros aún de fondo se topó con que la finca estaba vallada. No había visto ni puerta ni cancela, ¿cómo era que ahora estaba vallado? Como Steve McQueen en La Gran Evasión recorrió la valla buscando una salida. Se topó con el límite de la finca que daba con otra donde había un muro “aderezado” con alambre de espino. 
¿Tendría que volver sobre sus pasos? ¿Enfrentarse otra vez a los perros? No, debía haber alguna alternativa, le decía su McGiver interior.  Escudriñó la cerca, la cual era muy endeble como para soportar su peso y dada su torpeza daría con su cuerpo, otra vez, en el suelo. Sin embargo, en una esquinilla había un trozo de valla que estaba reparada con otra verde de plástico, tipo jardín. Torcuato trasteo un poco y vio la posibilidad de reptar por ahí (dices tú de mili).
Debía actuar rápido. Los perros aún ladraban y si le pillaban en la operación no sabía que podría pasar. Lanzó por encima del cercado el cinturón de hidratación y la gorra. Se lanzó al suelo y levantó la valla para hacerse un hueco. Pasó no sin problemas y con algún arañazo de recuerdo. Pero de nuevo se sentía un corredor “asilvestrao” de categoría.
Se recompuso. Se quitó tierra de hombros y piernas. Se puso su cinturón de hidratación tras echar un trago y retomó la ruta por un sendero amplio y de buena calidad que transcurría entre jaras y pinos. Torcuato se relajó y disfrutó, ahora sí. Muchos cruces se encontró en el camino, pero ya no se separó de ese sendero. Cuando su amado Garmin marcó el K7 dio media vuelta y volvió sobre sus pasos. Obviamente no iba a entrar en la finca de marras, pero tenía en mente que ese carril también le llevaría cerca del punto de partida.
Ya todo fluía. Se sentía bien física y mentalmente, estaba disfrutando del paraje, del entreno. No se había cruzado con nadie, lo que le daba un toque aún más aventurero  a su entreno. Pero aún quedaba algo más por acontecer.
En una bajada siente algo raro en pie. Piensa que ha pisado “una catalina” de una vaca o un caballo. Arrastra el pie para ver si "el regalo" se queda en el suelo pero no. Decide para y ver qué pasa. ¡Inaudito! Una lámina de la amortiguación de su zapatilla se ha medio desprendido. En un primer momento piensa en arrancarla y guardarla para pegarla posteriormente, pero claro, con tanta piedra en el camino alguna se podía clavar en esa zona y dañar el pie. Así que decide continuar con la amortiguación “lengüeteando”  los 3 o 4 últimos kilómetros.
¿Es todo? Sí, es todo, ¿os parece poco? Pero sólo por hoy, seguro que pronto hay más. Saludos traileros.

PD: Al pasar frente a la finca Torcuato dedicó una peineta a sus amigos cánidos.





jueves, 12 de julio de 2012

Arsenal 2012/13




Con los primeros kilómetros de la temporada ya realizados os voy a presentar al grupo de zapatillas con la que espero compartir muchos ratos en el año atlético que acaba de nacer.

Seguro que algunos diréis que son muchas, y pueden serlo. Pero como ya comenté en alguna entrada anterior, es eficiente tener más de un par de zapatillas. El no usar de manera intensiva un solo par de zapatillas alarga su vida y la de nuestras articulaciones. E igualmente se favorece la capacidad de adaptación de nuestro cuerpo cuando usamos marcas distintas con diferentes sistemas de amortiguación.  No voy a ahondar mucho más porque me puedo perder y no es el objeto de esta entrada.

Vamos, sin más dilación, a presentar el elenco.

LAS QUE ABANDONAN EL BARCO.
Diadora Mythos 280GB
Esta zapatilla está rodando conmigo desde mediados de 2010, y aunque el año pasado ya hice un uso muy escaso de ella, algún kilómetrillo sí que tragó. Zapatilla rodadora, de tacto firme, algo pesada, y de excelente calidad. Me refiero a los materiales. El material textil está inmaculado, como el primer día, y eso que esta zapatilla ha superado holgadamente los 1.200 kms a ritmo trotón.

Brooks Infiniti 2
Zapatillón, de éstos que piensas que si pudieras te comprarías 20 pares. Pero están descatalogadas y las que se encuentran están bien cotizadas. Nuestros inicios no fueron buenos, incluso las llegué a poner en venta ya que me provocaron una lesión y una mini recaída. Pero nos dimos un tiempo, y nos fuimos conociendo poco a poco hasta que se convertió en una de mis zapatillas favoritas de siempre. Su principal característica es sin duda la polivalencia . Tiene amortiguación (especialmente la delantera que es un delicia) para soportar kilometradas, pero por otro lado tienen su nervio para hacer series largas por debajo de 3’40”/Km

SIGUEN UN POCO MÁS.
Saucony Progrid Guide TR3
Zapatillas de trail de las que poco puedo comentar por miedo a equivocarme, dado mi desconocimiento del mundillo. Al inicio con ellas sentía una fuerte rigidez, pero posteriormente, y tras alguna ampolla, me he sentido muy a gusto con ellas. Cada vez que he salido de la urbe ellas han sido las elegidas, independientemente de la dificultad del terreno. Aún les quedan algo de vida y supongo que las usaré sin problemas hasta fin de año.

Saucony Progrid Hurricane 12
Zapatilla extremadamente cómoda pero con la que me equivoqué. En busca de una mayor corrección para la pronación opté por esta zapatilla. Problema: está diseñada para gente pesada, lo que unido a su control de pronación la hacen torpe y lenta para mis pretensiones. Ello ha hecho que la relegue a un segundo plano pese a ser una zapatilla tope de gama y de una calidad indudable. Aún está a media vida y la seguiré usando en rodajes relajados y largos, donde se muestra incansable. Si decido lanzarme a por la maratón espero que tomen protagonismo en la preparación de la misma.

Adidas Adizero Tempo 2
Compré estas zapatillas con dudas. Mi experiencia previa con mixtas no había sido buena, pero las Tempo2 le han dado la vuelta a la tortilla. Con ellas he mejorado marca en Media Maratón y 10.000. Han sido mis favoritas cuando hablaba de entrenos de calidad: series de todo tipo, controlados, fartleks y competición. Están en la recta final de su vida, pero aún le sacaré algún kilómetro.

LOS FICHAJES
Lo normal sería seguir usando zapatillas que te han dado buen resultado, pero soy culo de mal asiento y me gusta probar cosas nuevas, con el riesgo de equivocarse que ello conlleva. Y para muestra un botón…

Puma Complete Itana
Una total desconocida, es complicado encontrar información de ellas. A priori son las rodadoras incansables de Puma con un buen grado de corrección. Espero que se casque los rodajes a ritmos medios y rápidos. No puedo decir más de ella ya que sólo las he usado muy poco como para evaluarlas.

Brooks Ravenna
La compra de esta zapatilla nace de la unión de dos deseos. Por un lado seguir apostando por el uso de zapatillas mixtas y por otro seguir usando la amortiguación de Brooks que tan grata sensación me ha dejado con las Infiniti 2. La verdad es que espero un gran desempeño por parte de éstas en entrenos rápidos y competición. ¡Deseando estoy de estrenarlas!

Puma Complete NightFox TR
Compra totalmente casual. Buen precio y a por ellas. Si con las Itana tenía poca información, con éstas aún menos. Pero el precio era de risa y ha sido una apuesta ciega. Mis pretensiones con respecto a ellas es que, cuando las Guide TR3 digan adiós, me acompañen en mis “salidas camperas”.

Lo voy a tener complicado a la hora de elegir zapatilla cada día, ¿no? Os iré contando las venturas y desventuras que van a sufrir estas zapatillas.








martes, 3 de julio de 2012

Cogiendo carrerilla


Quizás sea algo tarde porque llevo dos semanas sin patear y además ya este domingo pienso hacer los primeros kilómetros de la nueva temporada. Pero sí, desde la salida trail por Galaroza no me he vuelto a calzar las zapatillas, cosa que necesitaba, física y mentalmente.

La temporada anterior terminé muy bien de forma y con hambre, pero quería hacer una buena pretemporada para Faro. En esta ocasión no tengo nada claro los objetivos del próximo año atlético, o al menos muy definido y lo que es más relevante, me notaba ya desde hace un par de meses muy obligado a la hora de salir a entrenar. Cuestión de adaptación supongo: nuevo trabajo, el pequeñajo y entrenos fuertes hacía que buscar huecos para correr con tranquilidad (y sin calor) fuese complicado.

El caso es que me sentí muy aliviado cuando decidí parar, aunque fuese prematuramente, ya que tenía dorsal para Dos Hermanas. Sin embargo aunque me sentía muy contento y feliz sin entrenar ya este pasado fin de semana sentí  la necesidad de correr, pero me voy aguantar siete días más haciendo abdominales, lumbares y algo de fortalecimiento para matar el gusanillo.

Voy a aprovechar esta entrada también para comentar ligeramente la temporada pasada y un poco de “lo que se avecina”. Lo mejor de la 2011-12 sin duda la Media Maratón de Ayamonte, otra vez Ayamonte. Faro, en la que centré mucho esfuerzo y dedicación me salió rana, pero aprendí una lección: No se pueden poner todos los huevos en una cesta, y aún menos en una cesta que no conoces. Otro momento importante fue la carrera de Brenes, un “casi 10.000” que me salió muy muy bien y lo mejor de todo es que creo que fue mejorable, levemente mejorable. Igualmente he conocido carreras bonitas y más compañeros.

Objetivos para la 2012-13, a grandes rasgos: mejorar la marca de media y la de 10.000, pero dónde y cuándo…no lo sé. Tengo claro que iré a carreras que me han gustado: La Algaba, Esquivel, Brenes en los que a “casi 10.000s” se refiere. En cuanto a medias, por si alguien lo dudad, Ayamonte es fija y quizás Córdoba. También he oído buenos comentarios de Punta Umbría.  Me gustaría volver a Faro, no a por marca porque allí es complicado, pero sí a mejorar mi registro en la prueba, ya con la experiencia de la edición pasada.

Igualmente, cual fantasma, la idea de volver a los 42.195m aparece y desaparece. Afrontar ese reto requiere de determinación y de sacrificio físico y familiar además de un fuerte empuje motivacional. Si por Noviembre todos esos factores están a nivel óptimo quizás me presente en la línea de Salida del Estadio Olímpico de La Cartuja allá por Febrero. Si no, pues no será ningún tipo de trauma y quizás le eche una mano a algún compañero.

Por supuesto, haré incursiones en el mundo del trail, no hablo de competiciones, sino de salidas para conocer nuevos parajes, nuevas gentes y divertirme sin ir pendiente de ritmos, promedios y pulsaciones.

Os tengo al tanto.

lunes, 18 de junio de 2012

"Casi Media Maratón" en Galaroza


Pipa, de rechupete, de lujo, son algunos de los calificativos suaves que podría usar para definir la jornada de ayer, aunque realmente querría decir “de puta madre”… Ea! ya me he quedado a gusto.
Las cosas poco planificadas, en ocasiones, que el que escribe es un cuadriculado, salen bien. Pero  si detrás hay gente con experiencia, un entorno precioso y una compañía genial, el éxito está garantizado.
En estas semanas donde me cuesta salir a entrenar y estirar hasta la Nocturna de Dos Hermanas me está suponiendo más esfuerzo, mental, del necesario, lo de ayer fue como una amapola en un gris solar. Sobresale y te hace sonreír… esto me está quedando muy moña. Vamos al lío que me emociono y puedo comenzar a recitar versos y todo.
Como digo con mi mente algo frita, con el cuerpo con sensaciones variables y la motivación en crisis, por Facebook José Luís Olivares me invita a un evento: KDD ChillOut Galaroza. Sinceramente, no pensaba en asistir. Pero me dio por hacer click en el link en el que se describía la historia, bicheé por  Internet dónde estaba Galoraza. La cosa comenzaba a tomar color: 20K para no iniciados en el mundo del trail en la Sierra de Huelva.
Esto no encajaba en mi trastocado e hipermodificado plan de 10.000 para Dos Hermanas, pero me importó poco. Toca disfrutar. Acepto la invitación al evento y me doy de alta en el foro del Team Turdetania, organizadores del evento.
Ahora nos trasladamos a la madrugada del domingo. Suena el despertador a las 05:30, desayuno e ida al punto de encuentro en Sevilla, Puente del Alamillo 06:30. Nos organizamos en dos coches y camino a Galoraza donde llegamos con tiempo para ponernos la ropa de guerra, sistemas de hidratación y presentarnos todos.
Lo primero a destacar, había 10º de diferencia en la temperatura, que bien sabían esos 11º graditos en Galaroza. Algunos calentaron, yo bostezaba y decidí activar biorritmos metiéndome en cola los primeros kilómetros.
Salimos un grupo de unas 12 personas, pequeño tramo de asfalto para buscar el inicio de la ruta. Lo primero nos encontramos una calzada de piedra en un estado bastante irregular donde correr era incómodo, pero íbamos poco más que trotando, eso sí ya con las primeras cuestas que anticipaban lo que estaba por llegar.
Pronto se dejó ver cuál iba a ser la mecánica de la KDD. Cada uno podía ir más o menos al ritmo que quisiese, pero cada "x" kilómetros o en algún cruce de caminos donde hubiese duda pues se esperaba al resto. Así que cada uno iba más o menos a su nivel. Al inicio, como yo comenté, iba relajado en cola: que la cola caminaba, yo caminaba, que la cola corría, yo corría. Pero esto duró poco, una vez las piernas se hubieron despertado pidieron más. Así que poco a poco iba yendo más delante, cerca de la cabeza. Incluso en algunos parones me fui a buscar a la cola al trote, así que hice metros de más.

Tras un reagrupamiento.

El hecho de que cada poco se parase, lo de ir para atrás lo dejé de hacer al tiempo, hacía que pudieses ir con los de la cabeza (que ni mucho menos irían al 100%) porque después tenía la posibilidad de recuperar en los descansos.
Pasamos por todo tipo de lugares, con vegetación frondosa, impresionante, bosques en galería que en alguna ocasión te hacían correr agachado u otros en los que se podía correr rápido e iba con la cabeza, a su paso. En mi fuero interno quería correr más, pero claro eran 20K y no tenía ni idea del perfil ni de la ruta, así que allí, tras ellos, iba disfrutando como un enano. Cuando digo correr más, a ver cómo lo explico, es que, el entorno, el olor, la luz que aparecía y desaparecía entre los árboles, el ir rozando la vegetación que incluso te arañaba las piernas… me pedían correr más y más.
Después llegó la duro, no solo por el perfil, sino por el piso, que visité en una ocasión por ser “atleta urbano”. Me explico, transitaba una senda estrecha, sólo cabía uno, iba en tierra de nadie, a lo lejos se veía alguien y por detrás no escuchaba nada. De golpe “pí-pí”, el Garmin marca un kilómetro, gesto instintivo, mirar el reloj. No veo nada, vamos por un tramo de sombra, pero trato de ver el parcial, ¿Para qué? No lo sé. Cuando vuelvo a mirar a donde debo, a la senda, no sé dónde poner el pie, hay una serie de piedras. Apoyo en una y que sea lo que Dios quiera. Resultado: caída hacia delante, salvando las piedras, escucho un clic. Me levanto como un resorte y sigo corriendo. Me miro la rodilla izquierda que es la que se ha llevado la peor parte y me empiezo a limpiar sin dejar de correr…¡pero mira pa’lante gilón! Parece que todo está bien, veremos cuando pare y se enfríe. Ahora noto que algo se mueve en mi mano, son las gafas de sol. Las llevaba en la mano, ya que con ellas en ese tramo tan sombrío se veía poco con ellas. Son las principales damnificadas. En la caída había perdido una lente y se habían roto por la mitad… Arrivederci Roma!

Adentrándonos en bosque en galería.

Afortunadamente la ligera molestia, propia del golpe, de la rodilla terminó por desaparecer y sólo quedan rastro del leve roce con el suelo, como cuando te caías en el cole. Tras la caída aprieto más si cabe, el hecho de llevar la vegetación tan cerca, por una senda tan estrecha te transmite una sensación de velocidad brutal, nada que ver con el asfalto, aunque probablemente no iría rápido. Bueno, ahora el concepto rápido toma un cariz tan relativo…
Desde este punto hasta al final ya no me separé de Carlos, el que iba en cabeza, siempre iba cerca de él y en algún tramo de buen piso incluso fuimos codo con codo cuando nos extraviamos e íbamos en plan cacería. Sí, porque nos perdimos 3 o 4 veces. Él había hecho una ruta en la zona unas semanas antes, pero no exactamente la misma. Así que más de una vez nos perdimos y tuvimos que volver sobre nuestros pasos en busca de los compañeros que iban con otros integrantes del club que sí iban por el camino correcto.
Barra libre de H2O.
Yo no soy un buen “subidor”, no me gustan las cuestas, he de decirlo, así que seguir el ritmo me costaba mucho cuando el perfil se ponía para arriba, y más cuando nos acercábamos a los 20K…  y yo desde enero sólo he preparado pruebas de 10.000. Sin embargo sí me gusta tirar en las bajadas, claro que hablo en asfalto. Si el terreno era más o menos bueno, poco técnico, seguía a Carlos bien. Me fijaba que él zigzagueaba un poco y clavaba los talones además de llevar los brazos abiertos  yo sin embargo llevaba una zancada “normal”. Me explicó que esa era una, de las múltiples, técnicas de bajada. Le imité y la verdad es que me sentí super incomodo. Pero “el tema” vino en las zonas técnicas de bajada, con mucha piedra, troncos, hojas que pese a estar secas resbalaban por la humedad y además ocultaban las piedras... Aquí tuve varios sustos, quería bajar a su ritmo, y lo conseguí en más de una ocasión, pero claro, yo iba sin control ninguno, no sabía dónde iba a aterrizar y tuve que ponerme freno porque veía que me la pegaba y contra las rocas y me podía hacer daño, daño en serio.
Ya al final, en la última confusión de ruta lo pasé mal. Pasamos un par de cuestas duras, cruzamos el pueblo, llegando a la iglesia, que sabéis dónde suelen estar…en lo más alto. Mis cuádriceps estaban vacíos. Sin embargo cuando había llano o bajada las piernas seguían empujando.
Estoy muy contento tanto física como mentalmente. Aunque hoy me duele todo, tobillos, rodillas, tengo arañazos en hombros, brazos, piernas…y sé que esto va a tener sus consecuencias en los entrenos de esta semana… pero si me dicen que el domingo repetimos, diría sí. Igualmente tengo claro que esto ha sido muy light, no por el perfil o el piso, sino porque hubo muchas paradas que te permitían recuperar, hidratarte e incluso comer. De haber sido los 21K seguidos la cosa hubiese cambiado mucho.
En la Peña Arias Montano. Comer, beber y Alájar a vista de pájaro.

Otra experiencia trail, o podría decir que la primera realmente trail o casi de montaña, que añadir a la colección.
Os dejo la ruta del Garmin, que tendrá muchos fallos ya que en los descansos paraba el reloj, y al retomar lo arrancaba, pero en ocasiones no me daba cuenta y lo paraba o reiniciaba tarde.


A seguir bien…

sábado, 9 de junio de 2012

VII Carrera Solidaria de Carmona




Es difícil comenzar hablar de esta carrera sin mirar de reojo a la del año pasado, que fue un sueño, una sorpresa. Y eso lo hice yo también antes de marchar para Carmona, en lo días previos, miré mi carrera del 2011 y ya vi que repetirlo iba a estar complicado.

Desde hace unas fechas se hace complicado entrenar a gusto, con tranquilidad (trabajo nuevo, el peque) hay que unir la llegada del calor (el año pasado también estuvo presente) y además un catarro que me tuvo con Paracetamol hasta el miércoles y que aún arrastro aunque ya mi levemente.

Con todo esto en la cabeza y sabiendo que en el empedrado viario de Carmona es conveniente guardar algo de ropa para “la cuesta del Parador Nacional” que se corona en el K4, y se puede correr mucho en el tercio final, pues salí cauto.

Como ya dije había revisado mi carrera del año pasado en la que pasé el primer mil a
Paso de la 1ª vuelta
3’35”, muy rápido, este año pasé a 3’41”…Da igual- me dije. En un par de ocasiones me encontré taponado en las estrechas calles y exiguas aceras. En la confusión inicial propia de los primeros kilómetros miro a mi alrededor  y llevo a “Pastor” junto a mí. Es un superveterano bien conocido en Sevilla, que pese a ser del municipio de La Campana pertenece al club Gaia de Carmona, así que iba recogiendo vítores y aplausos zancada tras zancada. Él es una buena referencia, ya que en las carreras siempre andamos uno cerca del otro. Así que fui con él en la primera vuelta, unos 2.400m, y al inicio de la vuelta grande.

Pero al cruzar la Puerta de Sevilla, inicio de lo duro, veo que comienza a ceder. Yo aquí me puse en modo diesel total y empecé a subir de manera constante, incluso pasé a algún atleta que iba ya con la cabeza gacha. Corono y este año si me puedo deleitar con el espectacular paisaje que nace a tus pies…impresionante.

Ahora se inicia el vertiginoso descenso. Este año llevo las Adidas Adizero Tempo y no se notan ágiles en el empedrado, incluso trasmiten cierta inseguridad. Comienzo a bajar y me tomo la primera fase a modo de recuperación de la cuesta. Llevo dos atletas delante, muy cerca. Voy a su par, a su ritmo, recuperando.

Al ir tras ellos me da tiempo a fijarme bien ellos. Son más jóvenes que yo y con poderosos cuadriceps, me da que serán rápidos en un final apretado. El descenso se vuelve más suave incluso se llanea un poco. Solo queda un repecho, y como no quiero llegar con ellos, a falta de unos 1.500m lanzo un ataque, a ver qué sale. Las piernas responde muy bien y les dejo atrás. Tal es mi sorpresa que sigo con el empuje y me digo: hasta meta. Paso a otro atleta que me mira con cara desencajada y pongo el punto de mira en el siguiente, uno del club Orippo que andaba bastante lejos.

El terreno vuelve a ser ligeramente favorable, aunque hay algo de viento en contra, tiro y tiro. El chico del club Orippo mira atrás, y a los 100m vuelve a mirar, y otra vez más. Es mío. Sigo empujando. Giro de 180º que tomo abierto para no perder mucha velocidad, le trinco fijo. Tanto es así que, sin haberlo rebasado aún, miro al siguiente atleta, de Los Lentos de Torreblanca. Anda muy lejos pero me fijo en él. Paso al del Orippo que no responde, incluso me anima, y recorto metros al siguiente. Sé que es imposible cogerle pero sigo a ritmo vivo…

Dedicando la carrera a Samuel
Ahora toca ponerse el chupe. Samuel está hoy aquí, y hay que dedicarle la carrera al peque. Cruzo la meta con un promedio, según mi Garmin, de 3’48”/Km, el año pasado fue de 3’45”/Km, y con la sensación de haber sido demasiado cauto al inicio dado el extraordinario final que tuve en esta edición. En cualquier caso contento, creo que hubiese firmado ese resultado antes de comenzar la prueba.

Como anécdota decir que aunque el tiempo fue peor terminé el 47º de la general, mejor que el 2011, pero exactamente en la misma posición de senior masculino, la 37ª.

Si al inicio de esta semana dudaba entre si tras Carmona cortar la temporada o no (tengo dorsal para Dos Hermanas), ahora estoy seguro de que alargaré hasta la nocturna nazarena. Señal de que algo positivo saqué ayer de Carmona. Por cierto, un saludillo a Ángel "Illo" López... estás fuerte!!

Creí que le iba a hacer ilusión el plato conmemorativo pero admiraba más mi chupete