sábado, 12 de junio de 2010

Carmona. Gran sabor de boca.

La semana había transcurrido con mucho curro y con entreno justo. Echando horas como un mulo y saliendo a entrenar con cierta desgana, cansado y pensando en el curro del día siguiente.

Con éstas llego al viernes, día de la carrera. Salgo tarde de currar, para variar, almuerzo pasadas las 16h y decido echar una cabezacita, a sabiendas que no me sientan bien, pero necesitaba descansar. Dormí como una hora y me levanté con menos ganas aún de correr. Pero me dije
-Quillo, musiquita.- Eso era lo que me podía sacar de mi "caraja".

Puse el volumen algo fuertecito, lo siento vecinos, a los Arctic Monkeys, geniales en mi opinión. A los 3 segundos de la primera canción ya estaba moviendo un pié, y a los 10 segundos el resto del cuerpo, y al minuto pegando botes preparando la mochila para irme a Carmona. Para no perder el idilio musical me llevé el ipod que enchufé al coche y seguí con el mismo grupo de la puerta de casa hasta que aparqué a escasos metros de la zona de salida.

Aunque hubo un poco de jaleo, obtuve el dorsal con cierta facilidad. En esta ocasión me había inscrito con el nombre de club KPN Groningen, que no existe, pero iba a competir con una camiseta que me regaló un amigo atleta holandés que trabaja para KPN, como la Telefónica holandesa, y tienen un club en la propia empresa. Esta chorradilla hizo que perdiese algo más de tiempo, ya que me puse en la cola de mi apellido para obtener el dorsal, pero sin embargo me debía haber puesto en la cola de los clubs.

Bueno, calenté un poco y estiré antes de irme a línea de salida. Afortunadamente no era una popular de Sevilla y se podía obtener con facilidad una buena posición de salida, aunque para mi no era prioritario, y más viendo que la cosa ya comenzaba con una cuesta importante.

Se dio el tiro de salida y controlé mucho mi ritmo inicial. Bastante atletas me pasaron en los primeros metros, yo seguía a mi rollo. Más o menos fui tranquilo durante el primer kilómetro y medio, ahí pegué un pequeño cambio. Al poco pasamos por meta para terminar así la primera vuelta de 2.360 metros y ahora restaban otros 5 kilómetros, en los que se encontraba la temida subida al Parador Nacional.

Pero antes de llegar ahí teníamos que volver a subir la cuesta de salida, que esta vez subí con más ánimo y así seguí, aunque llevaba en mente la cuesta que todos comentaban.

Pasamos un arco, llamado la Puerta de Sevilla y comenzaba el temido "calvario" que no fue tal. Subí al ritmo de los atletas que llevaba alrededor, sin perder fuelle, incluso pasamos a algunos. Coronamos y nos encontramos con la impresionante vista de La Vega, genial. Correr esta carrera vale la pena simplemente por ésto. Aquí, en este punto, es cuando tenía previsto echar el resto, bajando, siempre se me dio mejor que subir.

Dicho y hecho, aún admirando las vistas cambié el chip y amplié zancada, comenzaba el descenso a tope, pero no a mi tope, sino al que me permitía el piso. Al transcurrir por la zona antigua de Carmona la carretera estaba empedrada y en dos ocasiones mi zapatilla resbaló y sentí cierto "canguelo". Así que reduje el ritmo de descenso hasta que la pendiente se suavizó un poco.

Cuando se empezó a llanear vi que el grupo en el que iba había desaparecido, ya todo era un reguero de atletas sueltos y además cada uno iba por donde podía. Unos por la acera, otros por el empedrado, otros por el adoquinado. Yo opté por ir por la mejor trazada, independientemente de la superficie. Esto hizo que dejara atrás a los atletas más cercanos y que me acercase a los de delante, aunque estaban lejos.

Apenas restaban 2 kilómetros para meta, y me veía con buenas piernas, podía mantener el ritmo, pero no incrementarlo, no estoy rápido. Le iba comiendo distancia al de delante pero dudaba que le cazase, miraba para detrás y veía a un atleta con camiseta roja, andaba lejos.

Pasamos el kilómetro 7, quedan 360 metros, estoy más cerca del delante pero yo no tenía sprint, última curva y miro, vuelvo a vigilar al de atrás, está lejos. La curva es muy cerrada, casi hay que parar y arrancar de cero. Veo la meta y me concentro en ella, entonces a menos de 100 metros escucho la gente aplaudir y animar, giro algo la cabeza y veo que tengo encima al atleta de detás, que venía como un avión. Trato de cambiar y lo hago, pero él ya viene lanzado y cuando yo estoy acelerando ya lo tengo al lado y me sobrepasa, le mantengo pero no le paso y casi alcanzamos al que tenía yo delante en la curva. Cruzamos la meta y felicito al chaval por su velocidad y por su sigilo, no le escuché hasta que lo tuve encima.

Aún sin resuello me dan el ticket de Ideain, 30'05", media 4'05", me sorprendo bastante y me alegro. No sólo supone una mejora en la media con respecto a mi carrera anterior en Distrito Sur, aunque esa fuera más larga y calurosa, sino especialmente por la dificultad del terreno. Nunca se me dieron bien las cuestas, y esta carrera las tenía y muchas, así que estoy muy satisfecho de la marca.

De hecho ahora me planteo si alargar un poco más y competir el viernes en el PISA, otra carrera tobogán, aunque de 6.500 metros, o bien desconectar un poco. Tengo que pensarlo.

lunes, 7 de junio de 2010

Por la Ruta del Agua "al fresco"

7:15 Suena el despertador.

7:20 Me peino, me visto y me jalo una barrita de muesli.

7:30 Saco a pasear a Greta, nuestra galga.

7:45 Vuelvo a casa y comienzo a preparar la mochila, a sabiendas de que olvidaré algo, en este caso las gafas de sol.

8:15 Con algo de retraso me monto en el coche y tiro para Guillena.

8:45 Llego a la entrada del tramo restringido de la Ruta del Agua, me cambio y comienzo el calentamiento.

9:00 Breves estiramientos y a patear.

El día apareció algo nublado y la verdad es que la temperatura era muy agradable, incluso tuve que cerrar las ventanillas cuando iba en el coche por el fresquete.

El entrenamiento transcurrió como esperaba, sólo con la novedad de que se me cruzaron varios conejos, se ve que también les gustaba salir por la mañana para evitar el calorcito, además de ver numerosos ciclistas. Como no tenía muchas referencias de distancias decidí llegar hasta el mismo punto donde mi hermano y yo dimos la vuelta la última vez que aparecimos por la Ruta del Agua. Di la vuelta cuando el crono marcaba 31'24".


Poco antes ya habían desaparecido las nubes y el sol comenzaba a calentar, y se notaba, vaya que si se notaba. Sobretodo te dabas cuenta cuando venía algún tramo a la sombra, el cambio de temperatura era palpable. Ya no usaba las cuestas abajo para recuperar, sino esos pequeños oasis a la sobra para respirar profundo y soltar algo de piernas.

Veía que se me empezaba a hacer aquello largo, y calculaba que me quedaban poco más de 5 minutos para llegar al punto de partida. El ritmo no era exigente pero andaba agobiado. Probé, sin embargo, a tirar un poco y sorprendentemente me sentí a gusto. El cuerpo respondió y la última parte la hice notablemente más rápido (sin ir como un avión). Sin duda iba algo enganchado y aquello me sirvió para salir del bloqueo.

El tramo de vuelta lo hice en 30'43", tiempo total 1:02:07, cinco segundos más lentos que la vez anterior, vamos precisión alemana, jeje.


Durante esa hora tuve bastante tiempo para pensar y decidí, tras muchas vueltas y revueltas, cuestas arriba y cuestas abajo, que hasta septiembre (aprox) iba a comenzar a tomármelo muuucho más tranquilo. Salir 2 o 3 veces por semana a rodar tranquilo, sin objetivos, incluso parar totalmente un par de semanas, y ya en septiembre volver a planificar y marcar alguna meta.

Muy probablemente sea Carmona mi última competición de la temporada, el próximo viernes.

lunes, 31 de mayo de 2010

Carrera D.Sur 2010. Toca sufrir.


Nueva carrera y nuevo pasito adelante, algo pequeñito, pero adelante, algo chiquitito, pero positivo. En esta ocasión afronté la carrera en solitario. Mi hermano llevaba casi 2 semanas sin entrenar y decidió no comparecer y no localicé a Ángel antes de salida, así que el escenario era distinto al habitual


Por mi parte las dos últimas semanas tampoco habían sido buenas a lo que entrenamiento se refiere. Salí poco y sin hacer otra cosa que no fuese rodar, así que no esperaba una gran mejora con respecto a la carrera anterior, de haberla.


Otros factores a tener en cuenta fueron la temperatura, se notaba bastante más calorcito y también que iba “estrenando” zapatillas. Obviamente no era la primera vez que las usaba, pero sí era su primera competición. Creo que me precipité y al final de la carrera sentí molestias en los arcos de ambos pies. Más adelante detallaré.


Bueno me situé pronto en el cajón de salida. Había calentado un poco y ya estaba sudando como un pollo, así que decidí estirar ya en la salida y esperar el pistoletazo, no iba a gastar más energía. En este momento se produjeron varios hechos, que creo son absurdos y que se ven en todas las carreras, pero que no entiendo muy bien. Por un lado los típicos atletas con ritmo bajo, (muy bajo) que se pelean para estar en primera fila. Sí, sé que pasa en todas las carreras, y que todos tenemos el derecho a salir donde queramos y lo mejor colocados posibles, pero estoy seguro que dichos atletas recibirán, empujones y golpes durante el primer kilómetro, incluso improperios. En concreto, hablando del ejemplo de ayer, una señora que calculo tendría más de 45 años, estuvo empujando un buen rato hasta que consiguió llegar a primera línea. Pensé, -donde irá-. Tras la llegada de los atletas que siguen calentando hasta el último suspiro delante de la barrera para colocarse en primera línea, pues esta mujer terminaría en 3ª fila, y yo estaría en 5ª o 6ª fila. Se da la salida y tras 2 zancadas ya la tengo encima. Un atleta que va delante se la encuentra, la pasa por la derecha poniéndole la mano en el hombro y desplazándola hacia la izquierda para no tragársela. Ello hace que la mujer se venga hacia a mí y tenga que pagar un saltito para no tropezar con ella. Estoy seguro de que ese no sería el último empujón que recibiría en el primer kilómetro esta buena mujer.


Por otra parte, sí estoy en plan quejica-reivindicativo, me parece vergonzoso esos atletas que salen fuera del cajón. Juegan con ventaja, por no decir de los caraduras que salían directamente de los matorrales, cual alimañas, 50 o 100 metros por delante de la salida. ¿A qué juegan? ¿A engañarse a si mismos? Después dirán que la carrera está mal medida y que los puntos kilométricos no están en su sitio (que no lo están, aunque en esta carrera no estaban tan mal, creo).


Posibles soluciones a este hecho, pues desde mi experiencia internacional, jeje, estuve 5 meses de Erasmus en Holanda y corrí algunas carreras por allí, sería esencial el uso del chip. Allí era algo que había en todas las carreras. Si no recuerdo mal pagabas de 3 a 5€ por el alquiler del chip, que debías devolver al terminar la carrera (la pasta no te la devolvían). Si no lo devolvías te quitaban el importe total del chip (25-30€) de tu cuenta corriente, que era una de los datos que dabas en la inscripción, como para escaparse. Obviamente estaba la opción económica: comprar el chip, por lo que pagando de 25 a 30 € el chip era tuyo y lo podías usar en todas las competiciones dando la referencia de tu chip. La gran mayoría de atletas tenían su propio chip.


Esto hace que, todas salgan del cajón, que tu marca sea precisa ya que quedará registrado cuando tu chip pisa la alfombra de salida y cuando pisas la alfombra de llegada. Y además se pueden instalar controles sorpresa para evitar a los avispados. Como ya digo, en Holanda todas las carreras usaban el chip.


Y también para evitar los empujones y las quejas de los rápidos que se encuentran a los lentos en las primeras filas, y a los lentos que no tienen porqué salir detrás, la opción que se me ocurre es, junto con el chip, crear cajones de salida por marcas.


Yo sólo lo he vivido en mis carnes una sola vez, en Holanda, claro. En función de la marca que acreditabas te daban el dorsal con un color u otro, lo que te daba derecho a entrar en un grupo o en otro. Una persona, voluntario, te daba el acceso al cajón adecuado. A modo de ejemplo: Corredores que bajen de 4’ el kilómetro, y por otro lado el resto. Por simplificar, se podrían hacer más grupo, de hecho los había. Además allí existía una diferencia de 2 minutos desde que salía el primer cajón hasta que salía el segundo cajón. Obviamente tu tiempo final venía reflejado por el chip. Algún día hablaré de dicha carrera en particular.


Imagino que esto segundo es más complejo de gestionar por el IDI, pero lo del chip me parece algo fundamental, sinceramente.


Volvamos a la carrera, que sólo os he contado que “salté a una atleta”. Como entré pronto en el cajón, pues me situé mejor que en eventos anteriores, ello hizo que pudiese alcanzar mi ritmo antes. El primer kilómetro lo hice en 4’20”. A partir de este punto me planteé: vas un pelín rápido, tómatelo tranquilo y vamos de menos a más, o bien sigue así y ya veremos si subimos, bajamos o entramos haciendo el pino.


Estuve dudando un tiempo, incluso busqué alguna cara conocida alrededor, algún compañero de batalla, pero no lo encontré. Estuve con un grupo unos 500m, pero pronto sentí que podía ir más rápido. Desde este punto, aunque iba picando los kilómetros, iba por sensaciones.


Sabía que estaba arriesgando, arriesgando para como venía compitiendo, pero era la última popular y había que exprimirse un poco, ¿no?. Parecía que me había levantando con ganas de sufrir. Los kilómetros iban pasando y la sensación de que iba un poquito por encima de lo adecuado siempre estaba presente, pero sin embargo no sentía alarma ninguna.


Poco más que contar hasta llegar al kilómetro 7. En este punto decidí subir un poco, a ver qué decía el cuerpo. Este pequeño incremento de ritmo, unido a la llegada a la Palmera (me trae fatales recuerdos de mi primera maratón, 2005, en la Palmera fue donde peté y comenzó mi calvario, más calvario diría yo), me hizo ver que llegaba el momento de pasarlo mal. Ya había hecho la apuesta de subir el ritmo, casi nada, la verdad, y el cuerpo me comenzaba a dar malas sensaciones, pero quedaba poco, de perdidos al río. Mantuve mi apuesta y pronto sentí el agobio, pero ya había pasado el k8, y no paraba de decirme –así hasta el final, no tires.


Creo que conseguí el objetivo, mantuve el ritmo o si bajé fue 1 o 2 segundo por kilómetros, que quedó compensando con el arreón final ya dentro del parque. Cuando ya estaba en el circuito interior simplemente abrí algo de piernas, lo que hizo que el ritmo se incrementase algo, muy poco, pero lo suficiente para que nadie me pasara y yo tampoco pasé a nadie. En la recta final no me encontraba con fuerzas para esprintar y eché un vistazo para atrás y tampoco tenía a nadie cerca. Así que terminé a ritmo de crucero con una marca de 40’53”. Atendiendo a algunos GPS la distancia de carrera fue de 9.780 m, lo que saca una media de 4’11”.


Como veréis es una media calcada a la de la carrera anterior, pero creo que hay varios factores que le dan más valor. Por un lado la temperatura, que creo que fue notablemente superior a la vivida en Triana, y por otro lado mis nuevas zapatillas, que sacando a relucir su control de pronación y me crearon dos ampollas, una en cada pie, que imagino aparecieron en los 2 últimos kilómetros, cuando ya iba tocado del ala y mi pisada se volvería más pronadora. Ya había probado las zapatillas en distancia similares varias veces, pero nunca las había probado estando yo “reventado” y corriendo “mal”. De todo se aprende, son mis primeras zapas para pronadores.


Lo que si me plantea la carrera es una duda. Si hubiese salido a ritmo más tranquilo, con la intención de ir de menos a más, como en carreras anteriores, ¿me hubiese salido una marca similar a la obtenida con la estrategia de ir a ritmo “elevado” desde el principio con el consiguiente sufrimiento extra?


Creo que voy a seguir con esta duda un tiempo, y no la solucionaré. Y la otra incógnita es qué hacer a partir de ahora. Se han acabado las populares, y aprieta el calor. ¿Seguir compitiendo alguna prueba más? ¿Bajar el ritmo de entrenos o la cantidad de los mismos? Tengo cosas en las que pensar y creo que replantear objetivos. Ahora mismo estoy en un punto que no me había imaginado cuando decidí volver en Noviembre. Estoy mucho mejor, más delgadito de lo esperado y compitiendo muy bien. ¿Ahora hay que pensar en si sigo así, o me exijo más, con lo que ello conlleva, y si tiene algún sentido?


Continuará

martes, 18 de mayo de 2010

Carrera Triana 2010. Vamos pa'lante.


Otra carrera más y otro paso adelante más. La verdad es que cada vez me está picando más el gusanillo, y tras cada carrera me siento satisfecho y con la idea de mejorar.

Por ahora las sensaciones están siendo siempre positivas, en todas las carreras ,voy rebajando mis promedios y no he pinchado en ninguna. Lo que me hace ver que estoy/estamos haciendo el trabajo bien y que hay margen. Obviamente esto también indica que no doy el 100% en la competición, ya que sólo siento el agobio en el sprint final. Pero sinceramente, en estos momentos, no me apetece nada andar ya resoplando en el tercer kilómetro.

Bueno, tras esta disertación filosófica vamos con la crónica de la carrera. Se presentó una mañana extraordinaria para correr. Soleado y con buena temperatura. Aunque en la salida, parados durante unos minutos, sentí algo de calor, pero nada excesivo.

Allí estábamos en la salida un exvecino y excolega de Grupo 10, Ángel, mi hermano y también exGrupo 10, David, y un servidor, también exGrupo 10. El miércoles previo habíamos rodado en Miraflores, como relojes suizos, a un ritmo de 4’30” durante 12 kilómetros. Así que nuestra idea era bajar esa marca pero siempre con paso constante y progresivo, nada de tirones.

Dicho y hecho, Ángel tomó el mando y aunque se lo preguntamos no quiso nunca relevo. A veces le flanqueaba mi hermano, otras yo, pero él iba marcando el ritmo con precisión.

Sinceramente, la carrera fue muy placentera y sólo sentí algo de agobio, no sé muy bien por qué, en esa avenida que iba paralela al Charco de la Pava, ya entrando otra vez en la zona de Triana volvieron las buenas sensaciones.

En esta parte de Ronda Triana, consciente o inconscientemente, subimos algo el ritmo y yo seguía con buenas sensaciones y faltando 3-4 kilómetros tenía ganas de tirar más, pero íbamos como una unidad y había que respetar el extraordinario trabajo de Ángel.

Pasamos el kilómetro 8 y el ritmo se acelera, le comento a Ángel, para animarle, - a todo esos hay que pasarlos-. Llevábamos delante un grupo de unos 15 atletas y los estábamos cazando. Así lo hicimos, salvo por 2 compañeros de los “Lentos de Torreblanca”, que aguantaron el tirón paralelos a nosotros e incluso se pusieron delante. Con un gesto le comenté a Ángel que nos pusiésemos detrás de ellos. Así hicimos. Pero a los pocos metros Ángel me hace señas para que les sobrepase.

Fue mi momento, ya habíamos pasado el K9, quedaba a lo sumo mil metros y cambié fuerte, sin mirar atrás. Al poco siento que nos animan, son gente de Grupo 10, especialmente animan a Ángel, entonces entiendo que no va a mi zaga. Escucho a mi hermano, más cerca, que también anima a Ángel. Ya estamos llegando al parque, giramos, embocamos meta y vuelvo a cambiar para pasar a otro atleta. Mi tiempo 41’40”, algo más para la organización.

Me encuentro satisfecho, me da igual que sean 9,9 kms o 10, estaba contento. Sabía que habíamos ido a un ritmo “alto” de forma progresiva y lo que es mejor, cómodos. Ya lo de los metros finales es algo distinto, de menor importancia. Aunque sí es cierto que faltando 3 o 4 kilómetros ya tenía ganas de subir el ritmo, tenía hambre, ¡quería sufrir! Joé, se parezco un atleta. ¿Esto será bueno o malo?

lunes, 10 de mayo de 2010

Sabadito por la Ruta del Agua (Guillena)




Llevaba tiempo queriendo hacer esto, pero necesitaba compañía, y mi mejor compañero de fatigas para temas de atletismo es mi hermano. Al fin se alinearon los astros y el sábado pusimos rumbo al tramo restringido de la Ruta del Agua, en Guillena.


La verdad es que la experiencia fue extraordinariamente buena. Yo ya conocía la zona, ya que había hecho senderismo por esa ruta en 3 ocasiones, y realmente veía que aquello era un sitio bueno para entrenar, en plena naturaleza, con buen piso y con continuos toboganes, que aunque no te exigían mucho puntualmente sí lo hacía de forma global en el entrenamiento.


Nuestra idea era ir con cautela, ya que no “hacíamos cuestas” desde hace años. Tras un breve calentamiento y algún estiramiento nos liamos a patear. Objetivo: hacer 1 hora a ritmo cómodo. Finalmente hicimos 1h02m justos, 31’09” a la ida y 30’51” a la vuelta. Estimamos que hicimos entre 13 y 14 kilómetros.



Hubo algún momento de flaqueza a la vuelta, pero la verdad es que no recuerdo cuándo fue la última vez que corrí más de 1h y además con cuestas. Acabé con buenas sensaciones, sin molestias y con ganas de más. Es decir, perfecto.


Mi hermano quedó prendado de la zona, el clima acompañó, incluso llegamos a sentir algo de frío, que se agradeció, sinceramente. Así que esperamos organizarnos de tal forma que visitemos la ruta 1 o 2 veces al mes, aunque con el calorcito que va llegando lo haremos tempranito.



¡¡Genial jornada!!

Visita al podolog@ II

La semana pasada visité a Sandra de PodoSevilla para ver la evolución tras mi primera consulta. Mis sensaciones habían sido diversas durante las últimas 3 semanas, nunca sentí molestias relevantes aunque sí que tenía sensaciones raras, a veces en el tobillo, en la rodilla, en una pierna, en otra.

Sandra observó los apéndices que me había puesto en las plantillas de las zapatillas y sacó la conclusión que mi pronación era leve, y que simplemente con lo que me había puesto ya se veía una mejora notable en la pisada. Pese a que el material usado era de una densidad blanda yo no lo había machacado en exceso, así que hasta julio no me tocaría una nueva revisión. Le llevé todas las zapatillas que estoy usando en la actualidad.

Además la conclusión de Sandra también fue positiva para la zapatilla que había comprado antes de iniciar mi análisis de pisada. Aprovechando una ofertilla en Ebay me hice con unas Saucony Progrid Guide, que son neutras pero tienen ciertos sistemas para hacer la pisada más eficiente, es decir para que no se prone. La opinión de la podóloga es que el trabajo de dicha zapatilla será suficiente para corregir mi problema de pisada, o que al menos no vaya a más. Total, que había sido afortunado en la compra.

Así que hasta julio no volveré a visitar a Sandra, para una nueva revisión y ver la evolución en las distintas zapatillas.

jueves, 6 de mayo de 2010

¿Voy demasiado rápido?

Pues sí, esa es la duda que me planteó el fisio tras mi última visita. Hacia más de 4 años que no me daba un masaje de descarga y Rafa se sorprendió de cómo tenía la musculatura, especialmente gemelos y sóleos.


Aunque llevaba bajando de peso progresivamente, el ritmo había decrecido en las últimas semanas. Esto se debe a que voy generando músculo y cada vez hay menos grasa que perder (pero todavía hay ¡eh!). Según me comentó estaba desarrollando excesiva masa muscular para el poco tiempo que hacía que había vuelto a correr.


Si soy honesto, debo decir que mi rendimiento está muy por encima de mis expectativas. Cuando en noviembre decidí volver correr quería tomármelo con calma y quizás a final de año, del año 2010, rodar a 4’30”. Sin embargo ese ya es mi ritmo de entreno habitual y he competido más rápido.


Rafa me recomendó que estuviese dos meses, dos, rodando más de 1h, a ritmos entre 5’00” y 5’15”. Al ver mi cara de “estás majareta” me dijo que al menos metiese 3 sesiones semanales con esas características. Ello desarrollaría la musculatura de una manera más sana (no tanto volumen) para el atletismo, además de ayudarme a seguir bajando de peso, aunque yo ya estoy rozando mi objetivo de peso que es 75kg, ahora estoy en 78,5kg.


Sí es cierto es que ahora cada vez que salgo a entrenar busco sistemáticamente el 4’30” y son pocos los entrenos que me tomo en plan relax. No termino muerto, pero si algo agobiado buscando dicha media. Así que a partir de ahora me voy a tomar 2 sesiones en plan tranqui, metiendo fondo a ritmo cómodo.


Por cierto la foto del artículo es gentileza de Sandra de Podosevilla. Yo soy el del fondo con la gorra amarilla en la Carrera Nervión San Pablo, muerto cuando me di cuenta que sí había que dar la vuelta a la pista y ya me había desfondado antes creyendo que no había que hacer esos 400 metros extra, de todo se aprende.